En muchos análisis sobre diferentes instrumentos financieros hemos oído los términos "manos débiles" y "manos fuertes". 

Son dos colectivos que conviven en el mercado en el que las manos fuertes son quienes tienen el dinero y por lo tanto el poder para arrancar los movimientos mediante una fase de acumulación pero que necesitan a las manos débiles o lo que es lo mismo los pequeños inversores para que sigan la estela de su movimiento mientras los grandes operadores van cerrando su posición en el mercado en un ejercicio de distribución.

Si de un símil se tratara podríamos decir que en esta guerra minuto a minuto del mercado, las manos fuertes tienen un arsenal armamentístico formado por tanques y aviones de combates mientras que las manos pequeñas se enfrentan al mercado con espadas de madera y la única ventaja de los pequeños es el gran ruido de la operativas desarrolladas por los grandes.

Las manos fuertes son grandes entidades financieras que mediante un abanico de productos de inversión obtienen el dinero para mover el mercado en busca de la tan deseada rentabilidad. La clave de su "modus operanti" se basa en la discreción y a la gestión monetaria de la operación. En una primera parte de su estrategia de acumulación necesitan introducir órdenes sin que las manos débiles se enteren para que así los precios no se alteren y anulen la rentabilidad de la operativa y si el precio se altera destinan parte del dinero para relajar un valor en operativas de bajo volumen. Una vez han acaparado el valor, en la fase final de su operación ponen el anzuelo a las manos débiles haciendo saltar el valor comprando a cualquier precio.

Las manos débiles, correspondientes a los inversores particulares, ven como la cotización está escalando y no quieren perderse las posibilidades del movimiento y empiezan a entrar como si de una estampida se tratara. En el momento en que las manos fuertes prevén que el movimiento no tiene mayor recorrido, empiezan con la fase de distribución deshaciéndose del valor de manera prudente pero continuada para no hacer bajar el precio y mermar la rentabilidad de la operación, mientras que ante el éxtasis comprador de las manos débiles adquiere todo el papel disponible en el mercado y terminan quedándose solos ante un mercado que ya ha descontado el mejor de los augurios posibles y terminaran corrigiendo.

Ante este escenario... ¿Es posible ganar a las manos fuertes del mercado?, ¿Qué herramientas tiene el pequeño inversor para no dejarse llevar por la estrategia de las "manos fuertes"?

"Estas son las cuestiones y en vuestra mano quedan las resoluciones"