La tecnología en el mundo de la inversión aún no ha mostrado todo su potencial. Lejos de pensar en los problemas del sector financiero, bancos y fintech tienen aún un gran camino que recorrer. El nuevo paradigma disruptivo del ecosistema financiero no dependerá sólo de adaptarse al cliente cada vez más digitalizado, sino que tiene un papel clave en la forma en la que ahorradores e inversores gestionarán su capital.
 
La sociedad vive en preocupación constante cómo afrontar su futuro económico. ¿Nos llegará con la pensión a final de mes una vez nos jubilemos? ¿llegaremos a tener jubilación?
 
Vivimos en un escenario donde las consecuencias de la crisis han dejado rasgados los ahorros. En su mayoría, los gobiernos están teniendo grandes dificultades para pagar las pensiones, por un lado debido a que la mayoría de los países desarrollados tiene una deuda astronómica y déficit en aumento, aunque tampoco podemos pasar por alto al incremento de la esperanza de vida. El sistema de pensiones público que conocemos hoy probablemente no servirá para mantener las necesidades de una persona durante su jubilación y, si tenemos en cuenta que la generación de jóvenes entre 20 y 30 años apenas tiene capacidad ahorrativa, el escenario se complica
 
Los avances tecnológicos que están proporcionando las fintech y bancos se juegan aquí su futuro. A día de hoy podemos acudir a un plan de pensiones o un gestor para que nos aconseje la forma de invertir y alcanzar una determinada rentabilidad que tendremos disponible en un futuro. No obstante, el comportamiento de las personas a la hora de gestionar sus finanzas está cambiando. ¿Por qué pagar una comisión del 3% en concepto de gestión cuando, en numerosas ocasiones, la inversión que se nos está gestionando no supera ese 3%?.
 
Está claro que si reducimos ese gasto del 2-3% al año, 30 años después tendremos más capital acumulado. Por el contrario, no vemos cómo ese coste de alrededor del 3% y un aumento de Alpha generará un cambio en el comportamiento del inversor retail.
 
El cambio de los inversores llegará si tanto bancos como fintech pueden ofrecer un servicio totalmente individualizado gracias a la tecnología, siendo capaces de tener una interfaz intuitiva y fácil de usar (user friendly), que mejore la experiencia de usuario, con la que captar el entusiasmo de los inversores al entender realmente sus necesidades para darles soluciones personalizadas. Si tengo 10.000 euros ahorrados, ¿cuánto dinero más necesitaré ahorrar en diez años para pagar la universidad de mis hijos? ¿Cuánto tendré que ahorrar para mantener mi nivel de vida tras la jubilación?
 
Los datos serán la clave. Saber la edad del cliente, su salario al mes, gastos mensuales, expectativas de vida, si tiene padres a los que ayudar porque están jubilados… En definitiva, recolectar todos los datos de los clientes sobre su situación financiera, expectativas, preferencias y objetivos. De esta forma, toda la tecnología que tenemos disponible gracias a las fintech y nuevos avances y aplicaciones tecnológicas de los bancos cambiará la forma en la que la gente ahorra así como el tamaño de los ahorros.
 
Sólo aquellas entidades o fintech capaces de gestionar esta información y ofrecer soluciones personalizadas conseguirán un compromiso con el cliente. La tecnología nos va a ayudar a alcanzar o hacer frente a cada uno de los objetivos que tengamos en la vida desde cualquier edad y para cualquier objetivo.
 
La tecnología nos dará información de cuándo y cuánto tenemos que ahorrar cualquier persona a cualquier edad, cuáles son los requerimientos de ahorro para conseguir nuestros objetivos de vidas, así como conocer la cantidad del dinero que destinamos a la pensión mientras estamos trabajamos, y cuánto tendremos que ahorrar y cómo dependiendo de nuestra esperanza de vida y objetivos. 
 
Mediante la adopción de una estrategia de plataforma abierta, los bancos pueden ofrecer a sus clientes servicios fáciles de usar, más baratos y mejores. Más específicamente, los clientes minoristas experimentarán una interfaz más atractiva como puerta de entrada en el ecosistema financiero. Este enfoque llevaría a una verdadera democratización del ecosistema financiero cuando se trata de acceso a los servicios de asesoramiento, provisión de liquidez, la infraestructura de crédito/pago o inversión y trading.
 
Este es el debate. Queda por ver cómo se organizará el sector. Probablemente veamos gran cantidad de robo-advisors en España, lo mismo en el resto de países, pero tendremos que ver qué tipo de competencia se crea, competencia de precios, normalización de la regulación, fiscalidad, etc. Lo que está claro es que los jugadores en esta evolución son las compañías fintech y start- up que están despegando ahora, pero también lo serán aquellos bancos que adopten tecnología e interfaces de usuario intuitivas y atractivas.