En nuestro análisis habitual de la prensa económica, observamos que las caídas de los mercados internacionales de 2018 llevaron a muchos a pronosticar rentabilidades insatisfactorias para 2019. Sin embargo, a nuestro juicio en esta interpretación se obvian dos grandes cuestiones. En primer lugar, tal y como se afirma en las cláusulas de exención de responsabilidad, las oscilaciones en los precios del pasado no predicen los rendimientos futuros; en segundo lugar, la historia demuestra que, después de una caída, aunque sea tan vertical como la del cuarto trimestre de 2018, los mercados de renta variable acaban cambiando de tendencia y suben. Pensamos que obsesionarse con la volatilidad del momento no resulta tan útil como observarla en su contexto histórico o evaluar las perspectivas sin el sesgo de la actualidad.

Fisher Investment: invertir con éxito requiere proyectarse hacia el futuro, no hacia atrás

Los vaivenes del mercado, especialmente a partir de cierta envergadura, suelen quedarse grabados en la memoria de los inversores y alteran sus opiniones. En psicología a este fenómeno se lo conoce como sesgo de inmediatez. Aquello que acaba de ocurrir –en los últimos días, semanas y meses– conforma nuestras expectativas sobre el futuro, o sea, tendemos a esperar más de lo mismo. Que las emociones bailen al son que marca el mercado es normal y comprensible, si bien puede ser arriesgado a la hora de tomar decisiones de inversión. Creemos que es más probable que el instinto de reaccionar, por ejemplo buscando seguridad tras una caída, le haga retroceder en lugar de avanzar. Primero, porque, cuando elimina el origen de sus disgustos, consuma las pérdidas; segundo, porque es difícil saber cuándo volver a los mercados por lo complicado, normalmente, de determinar el momento oportuno de compra; y tercero, porque supone incurrir en costes operativos durante el proceso.

Contener el impulso de actuar y mantener la cabeza fría mientras reina el pánico resulta una tarea titánica para los inversores, pero, a nuestro parecer, crucial si se desea orientar correctamente la cartera hacia la consecución de los objetivos financieros a largo plazo: la clave es entender cómo funcionan los mercados y cómo no lo hacen. Como escribió el fundador y presidente ejecutivo de Fisher Investments, Ken Fisher, en su libro de 2006 The only three questions that count –‘Las tres únicas preguntas que importan’–, los mercados no presentan autocorrelación, un tecnicismo que significa que los movimientos de ayer no guardan ninguna relación con los de hoy ni con los de mañana. Si no se pueden realizar predicciones valiéndose del pasado, posicionar continuamente la cartera en función de lo que acaba de suceder es probablemente la mejor receta para la decepción constante, ya que supone desaprovechar los rebotes que siguen a las caídas o andar siempre «a la caza» de mejores rendimientos.

Si prefiere evitar estos errores, mantener la perspectiva le puede ayudar. Un método que, a nuestro modo de ver, podría servir a los inversores para corregir su sesgo de inmediatez es situar las fluctuaciones del pasado en un contexto histórico más amplio. Desde el lanzamiento del índice MSCI World en 1970, los rendimientos anuales han sido negativos en dos o más años consecutivos solo en tres ocasiones: 1973-1974, 2000-2002 y 2007-2008. Tras un año malo, el mercado promedió una rentabilidad de +4,6%, pese a las mencionadas caídas de duración superior al año1. La característica distintiva de estos mercados bajistas grandes y largos es que estuvieron acompañados de recesiones mundiales. Dejando aparte estos tres períodos, los restantes cinco ejercicios en que hubo retrocesos fueron seguidos de unas rentabilidades positivas medias del 17,1%2. La debilidad de 2018, que alcanzó un máximo de -16,3%, parece ser una corrección bursátil profunda, es decir, una caída breve y brusca motivada por el estado de ánimo superior al 10%3. De confirmarse esta hipótesis, anticipamos que los mercados deberían subir pronto, pero, incluso si vuelve la volatilidad y convierte la tendencia en un mercado bajista –caídas del 20% desde el máximo anterior–, creemos que el reto de los inversores permanece intacto: mirar hacia adelante, no hacia atrás.

En fin, antes de tomar medidas, pregúntese a sí mismo: ¿mi actual cartera está formada por títulos de renta variable, renta fija, efectivo y otros valores orientados a mis objetivos y necesidades? ¿Acaso estos han cambiado? ¿Estoy reaccionando a los malos resultados del pasado desde el miedo o mi expectativa de una mayor debilidad responde a motivaciones sólidas y bien analizadas que otros desconocen? Si estoy reduciendo temporalmente la exposición a la renta variable, ¿qué me impulsaría a aumentarla de nuevo?

Los mercados no son infalibles –se mueven más como reacción a las sorpresas–, pero compartimos la idea de que en los precios se descuenta eficientemente toda la información divulgada públicamente y, en general, se proyectan hacia el futuro. Si usted no observa el mismo comportamiento y, en su lugar, actúa en función de los datos que los mercados ya han asimilado, puede limitar su capacidad para alcanzar sus objetivos de inversión, ya sean para financiar su jubilación o cualquier otro proyecto. No deje que el pasado, por contundente que haya sido, difumine su horizonte. Seguramente llegará adonde se proponga si concentra sus esfuerzos en el futuro.

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Invertir en los mercados de valores implica un riesgo de pérdida, y no hay garantías de que todo o cualquier capital invertido sea reembolsado. Los rendimientos pasados no garantizan ni indican de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.

1) Fuente: FactSet, a 17/1/2019. Rendimientos del índice MSCI World con dividendos netos, en euros, rendimiento promedio después de un rendimiento anual negativo, 1970-2018.

2) Ibid.Rendimientos del índice MSCI World con dividendos netos, en euros, rendimiento promedio después de un único ejercicio en negativo, 1970-2018.

3) Ibid. Rendimientos del índice MSCI World con dividendos netos, en euros, 3/10/2018-24/12/2018.