Con la renta variable de EEUU en zona de máximos históricos, las volatilidades implícitas en mínimos, metales y bonos perdiendo posiciones… nuestro índice de situación de mercado alcana niveles de euforia no vistos desde 2007. Un comportamiento que lleva al indicador a situarse en niveles lejanos a los alcanzados hace 9 meses en la crisis del euro. Más lejos se quedan los mínimos históricos del índice alcanzados hace cuatro años, en marzo de 2009, con el estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera (en aquella fecha el S&P 500 tocaba los 666 puntos y hoy se encuentra a menos de un punto porcentual de los máximos históricos).
Índice de situación de mercado

El nuevo paradigma que impulsa a los mercados a este nuevo estado de euforia es la compra ilimitada de activos por parte de los bancos centrales. Mientras las autoridades monetarias continúen ampliando sus balances, los participantes en los mercados no temen un giro de mercado pese al deterioro de los fundamentos (ver “¿Cuánto durarán los nuevos máximos?”) o de los recientes ventanas de incertidumbre abiertas (“sequestration” en EEUU y crisis política en Italia que ha derivado en una bajada de rating el viernes pasado).

Notas a 10 años en EEUU

Fuente: VisualChart y elaboración propia

La actual situación también tiene su paradoja. Hasta el momento los mercados han recuperado posiciones al calor de los bancos centrales despegándose de los fundamentos de la economía. Ahora puede ocurrir que con una recuperación de la economía real los mercados comiencen a replegarse y tomar una actitud defensiva ante la posibilidad de que los bancos centrales retiren su asistencia. El viernes tuvimos un primer amago y la euforia ligada al buen dato de empleo de EEUU se enfrió por la fuerte apreciación del dólar y la amplia caída de los bonos a 10 años en EEUU (consolidan por debajo de soportes y marcan nuevos mínimos anuales, ver gráfico superior). El impacto que tienen los actuales niveles de tipos de interés y de dólar en las cuentas empresariales no parece despreciable y entrar en una dinámica de dólar apreciándose con tipos al alza erosionará los resultados corporativos.
 
Con estos mimbres y cuando los datos pueden interpretarse de forma paradójica comienza una semana caracterizada por una agenda económica bastante descargada. Desde el frente de los bancos centrales nada a destacar. En el lado de los indicadores económicos lo más importantes son las ventas minoristas de EEUU que conoceremos el miércoles. Italia con la bajada de rating que tuvo lugar el viernes pasado pasa a ser foco de atención y hoy conoceremos el dato de PIB 4T12 y esta semana emitirá letras a 1 año (12 de marzo) y bonos a 3 años (el 13 de marzo).