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El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) cumple el guion previsto y mantiene sin cambios los tipos de interés. El tipo de la facilidad de depósito (el de referencia) se queda en el 2,25%, mientras que los tipos de las operaciones principales de financiación y la facilidad marginal de crédito se mantienen en el 2,40% y el 2,65%, respectivamente.
La institución que preside Christine Lagarde toma esta decisión después de que el pasado mes de junio acometiese la primera subida de tipos en casi tres años ante el repunte de la inflación debido al shock energético por la guerra de Irán. En su comunicado, el BCE explica que “las perspectivas para los precios de la energía, aunque muy volátiles, se sitúan actualmente en un nivel próximo al del escenario de referencia de las proyecciones de los expertos del Eurosistema de junio y claramente por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo”.
No obstante, el BCE advierte de que “la incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente”. Por tanto, “el Consejo de Gobierno vigila de cerca la intensidad y la duración de la perturbación, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta”. El banco central reitera su compromiso a definir su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo.
Con la decisión de hoy, el BCE cree que se encuentra “en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por el conflicto”, al tiempo que reitera su mensaje de que “aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria”.
En particular, las decisiones futuras sobre los tipos de interés “se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria”. “El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos”.
En su conferencia de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, la presidenta de la institución, Christine Lagarde, ha reflexionado que, si bien la inflación subyacente se ha mantenido controlada, “todavía no se han manifestado todos los efectos de la crisis energética”. No obstante, asegurado que de momento no se han visto efectos de segunda ronda. Por otro lado, los indicadores sugieren que el crecimiento económico seguirá siendo “moderado a corto plazo”.
Todas las miradas están puestas ahora en la reunión de política monetaria de septiembre, que el mercado ha señalado para una nueva subida. Lagarde ha explicado que “veremos gran cantidad de datos” antes de esta cita, incluidos dos informes de inflación y una estimación del PIB en el segundo trimestre del año. Además, se ha encargado al staff que estudie escenarios de precios del petróleo y el gas para la reunión de septiembre. En todo caso, “la carga de la prueba para una subida de tipos recaerá en los datos”, ha asegurado, tras matizar que no ha habido presiones para debatir una subida en la reunión de julio.
Por otro lado, Lagarde ha negado que vaya a salir de la presidencia del BCE antes de 2027, cuando finaliza su mandato, para volver a la política francesa. “Esta capitana se va a mantener en el barco”, ha señalado al respecto.
Los analistas esperan una subida en septiembre
Actualmente, el mercado ve una probabilidad de un 84,2% a que en la próxima reunión de política monetaria, que se celebrará el 10 de septiembre, habrá una nueva subida en los tipos de interés de 25 puntos porcentuales, hasta dejar el tipo de depósito en el 2,50%.

“Los datos de inflación de junio han supuesto un respiro bienvenido, pero no son suficientes para que los responsables políticos den por ganada la batalla”, explica Tina Fong, economista y estratega de Schroders. “En última instancia, la inflación general se mantiene por encima del objetivo del 2% del BCE y el discurso recientemente adoptado por el banco central ha sido relativamente agresivo. Además, el recrudecimiento de la tensión en Oriente Medio ha vuelto a impulsar al alza los precios del petróleo, lo que aumenta el riesgo de una mayor inflación. La economía de la eurozona también ha demostrado una resistencia sorprendente, y el paquete de estímulos fiscales de Alemania debería suponer un impulso adicional para el crecimiento en los próximos meses”.
“Teniendo en cuenta todo esto, esperamos que el BCE suba los tipos un 0,25 % en septiembre”, concluye.
Simon Dangoor, director adjunto de inversiones de Renta Fija y responsable de Inversión Macro en Renta Fija de Goldman Sachs Asset Management, coincide en que “una subida de tipos en septiembre es la hipótesis central más probable, dado el creciente énfasis del BCE en los riesgos al alza para la inflación tras el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, que ha reavivado el temor a los efectos de segunda ronda”. De hecho, a su juicio “existe margen para otra subida más adelante en el año si los precios de la energía siguen elevados”.

