Todo el mundo necesita un plan financiero pero, ¿por dónde empezar? Te decimos cómo hacerlo en cuatro sencillos pasos.
 

 
Preparar un plan financiero para nuestro futuro puede ser abrumador porque pueden suceder muchas cosas y se deben tener en cuenta muchos aspectos. Pero aprender a prepararlo no debería ser estresante si afrontamos esta tarea de la forma adecuada. Planificar nuestro futuro financiero es más fácil si lo hacemos por partes y con ayuda.  Obviamente, un dólar ahorrado o ganado antes es mucho mejor que más tarde, debido a la ley del interés compuesto. Así que, aunque pueda parecer tentador esperar hasta mañana, cuanto antes se implemente el plan, mejor. Cuanto más tiempo se invierta mayor será la probabilidad de alcanzar nuestros objetivos financieros.
 
Por dónde empezar

La primera fase para preparar un plan financiero es identificar los objetivos financieros (todo aquello que quiere conseguir con su dinero) y su horizonte temporal  (el tiempo que necesita que sus activos trabajen para usted, su familia o allegados). Un error en el que se suele caer durante la planificación es pensar que el horizonte temporal acaba una vez nos jubilemos cuando lo que queremos es financiar la jubilación. Aunque la jubilación es un evento muy importante, un inversor que desee financiar sus años de jubilado debe establecer como horizonte temporal, al menos, su esperanza de vida. El siguiente paso es identificar las fuentes de ingresos y los gastos, y muchos piensan que esta es la parte más onerosa de un plan financiero.
 
Para ayudarle a seguir, le dejamos una lista previa de los elementos que debería intentar recopilar para hacer su informe de ingresos y gastos y por qué es importante para preparar su plan financiero.
 
¿Qué gastos tiene?

Conseguir identificar nuestros gastos (los gastos diarios, los menos frecuentes, los extraordinarios, los anticipados o, incluso, los que queremos tener) nos proporciona una idea de cuánto nos va a costar la jubilación cuando ideemos nuestro plan financiero. De este modo sabremos lo que nos cuesta mantener la calidad de vida, por ello debemos contemplar los “debo tener” y los “me gustaría alcanzar” con estos niveles de gasto. Para hacerlo es mejor agrupar los gastos entre los que no son discrecionales (gastos para vivir, pagos de deudas, impuestos, seguros, salud) y los discrecionales (viajes, ocio y regalos para amigos y familia).
Cuando analice los no discrecionales, tenga en cuenta si se va a mudar cuando se jubile. Si lo va a hacer, analice cuáles son los gastos que se generarán al vivir en la nueva zona. También tenga en cuenta que los gastos asociados a la salud serán cada vez mayores conforme se haga mayor. Cuando nos referimos a la salud es mejor sobreestimar los costes que infravalorarlos.
Piense en los gastos discrecionales de esta forma cuando esté analizando cómo poner en marcha el plan financiero: ¿está usted dispuesto a reducirlos o, incluso, eliminarlos, si la situación se complica? Los gastos discrecionales están asociados a la diversión ¿cuánto le gustaría gastar en usted y los suyos? ¿Está dispuesto a vivir con menos?

Además, a sus desembolsos habituales debería sumar la inflación, el desgaste que se produce en su capacidad de compra con el paso del tiempo.

¿Qué ingresos tiene?
Catalogar todas nuestras fuentes de ingresos le permitirá aprender cuánto dinero deberá pagar para los gastos de su jubilación cuando considere cómo diseñar su plan financiero. Hay que empezar por calcular los ingresos que proceden de una fuente ajena a sus  inversiones: su pensión, ingresos de cualquier negocio, o cualquier ingreso que proceda de algún miembro de la familia, o usted mismo si planea trabajar a tiempo parcial, por ejemplo. El diferencial entre sus ingresos y sus gastos es el dinero que deberá obtener de sus inversiones.

Un par de advertencias: si el diferencial entre los ingresos y los gastos es demasiado alto, corre un alto riesgo de quedarse sin dinero. Por ejemplo, algunas personas creen que una retirada anual del 10% de su cartera de inversiones es una opción plausible porque la renta variable ha ofrecido una rentabilidad histórica anual del 10%. En nuestra opinión, se trata de un pensamiento muy peligroso. Nadie puede asegurar que esta rentabilidad media se repita en sus años de jubilación, ya que este cálculo resulta de combinar rentabilidades durante un largo periodo de tiempo en el que los retornos han estado por encima y por debajo de ese porcentaje, incluyendo aquellos años en los que la bolsa ha caído. Hacer fuertes retiradas de efectivo en años bajistas o con baja rentabilidad puede resultar en grandes problemas más tarde, incluso si las acciones vuelven a su media durante su jubilación.

A esto hay que añadir que los ingresos de la Seguridad Social entran en juego cuando decidimos si seguir trabajando o recibir nuestra pensión. Cuanto más puedas retrasar la recepción de la pensión mayor serán los pagos que reciba. Asegúrese  de analizar esta decisión de una forma cautelosa cuando diseñe su plan financiero, ya que si estresa de forma temprana su cartera se puede aumentar la  probabilidad de que los reembolsos agoten pronto sus activos. Hay que buscar un equilibrio.
 
La guía para la jubilación

Antes de comenzar, debe saber que no todo va a salir bien. Las previsiones sobre nuestra información financiera no tienen por qué ser exactas desde un primer momento, pero cuanta mayor información tengamos disponible más realista será el análisis para  cuando decida poner en marcha el plan financiero. Entendemos que no hay nada completamente seguro. Las circunstancias cambian, así es la vida. Pero eso es justo lo que nos obliga a revisar y actualizar los planes financieros periódicamente.

Una vez tenga un plan, debe saber que no se han terminado los retos. Aún tiene que implementarlo y seguir adelante con él, tanto en el presupuesto como en la estrategia de inversión. Las circunstancias cambian y debe ajustar el plan continuamente para adaptarse a ellas. Para ello deberá mantener atención constantemente y ser disciplinado para implementar las medidas. Pero por lo menos, ya ha tomado los primeros pasos para tener una jubilación más tranquila, ha empezado a diseñar su plan para la jubilación y analizado sus fuentes de ingresos y sus posibles gastos.

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