La reciente publicación de las actas de la reunión de la Reserva Federal del mes de abril han reavivado una posibilidad que parecía prácticamente descartada en las últimas semanas: que la FED decida subir tipos en la próxima reunión del mes de junio.

Este efecto se ha hecho notar sobre el mercado de futuros que ya descuenta en un 30% la posibilidad de que finalmente se eleven tipos en el mes de junio, cuando hace apenas un mes esta cifra no alcanzaba el 10%.

Los menores temores respecto a la situación financiera de los países emergentes, unido a la fortaleza del mercado laboral americano y a una tasa de inflación, que pese a situarse todavía en el 1,1% interanual, ascienden al 2,1% si se excluyen productos energéticos y alimentos. De este modo, la tasa de inflación subyacente ya se situaría por encima del 2% que se marca como objetivo la autoridad monetaria estadounidense.

Además, el hecho de que las encuestas efectuadas en Reino Unido consideren que la opción del remain  gana fuerza hasta aventajar en 7 puntos a la opción del Brexit, según la última encuesta del diario The Economist, hace presagiar que el mes de junio será menos turbulento de lo que se preveía.

Según señala Santiago Carbó, Catedrático de Economía y coordinador del Área de Economía e Historia de CUNEF, “la FED tendría que lograr una excusa para no subirlos finalmente en su reunión del mes de junio”. “Una subida de un cuarto de punto porcentual es casi imperceptible” zanja.

Desde Bank of America, por su parte, ven probable que la Reserva Federal termine elevando los tipos de interés pero, en este caso, en el mes de septiembre. En este sentido, señalan que el ciclo político no afectará al calendario de normalización monetaria fijado por la FED que, eso sí, será parcialmente incumplido, ya que la posibilidad de cerrar el año con 4 subidas de tipos ha sido descartada por la propia institución.

Otro de los factores que podría llevar a que la Reserva Federal retrase todavía más la subida de los tipos de interés sería la proximidad a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que tendrán lugar el próximo mes de noviembre. Sin embargo, desde Bank of America resaltan que, el hecho de que la Reserva Federal sea independiente del Gobierno y el hecho de que tanto una subida de tipos como su mantenimiento sirva como excusa a los dos contendientes para acusarse mutuamente de salir beneficiado por la decisión de la FED, hace presagiar que el calendario de la autoridad monetaria no se verá alterado por las presidenciales.

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Los efectos de una subida de los tipos en Estados Unidos

La posibilidad de que  la Reserva Federal decida elevar los tipos de interés provocará, en un primer momento, una entrada de flujos de capital en la principal economía del mundo, como consecuencia del aumento de la rentabilidad de activos financieros, como los títulos de deuda pública o los bonos corporativos.

Esta afluencia de capitales provocará una apreciación del dólar, posibilidad que ha tomado fuerza durante las últimas semanas en los mercados, tal y como se refleja en el hecho de que el dólar se haya apreciado un 3,4% contra el euro desde el 5 de mayo hasta cambiarse el euro por 1,114 dólares desde los 1,153 a los que se cambiaba hace apenas tres semanas.  

Esta apreciación del dólar, además de perjudicar a la industria exportadora norteamericana e impulsar a los exportadores extranjeros, que dispondrán de una moneda depreciada, supondría una presión añadida para aquellos países que cuenten con deuda denominada en dólares.

Un caso paradigmático es Brasil, cuya volumen total de deuda contraída denominada en dólares asciende a los 300.000 millones de dólares, mientras que en el caso de China, el volumen asciende al billón de dólares, por lo que un encarecimiento en términos relativos de su deuda, podría suponer un riesgo en lo referente a su sostenibilidad financiera.

La subida de tipos, un balón de oxígeno para los bancos

“Los tipos negativos nos están matando”. Estas eran las palabras de Francisco González, presidente del BBVA pronunciadas durante un encuentro en el que participaba junto a Ana Botín.

La reducción de los márgenes de intermediación como consecuencia de la laxitud de la política monetaria unida a los mayores requerimientos de capital han provocado una disminución de la rentabilidad de las entidades financieras en un contexto en el que los costes de capital se mantienen estables.

Esta subida de los intereses también beneficiaría a los ahorradores, al aumentar la remuneración sobre títulos de renta fija, así como sobre unos depósitos bancarios cuyos intereses se acercan a 0. En este sentido, el interés medio de los nuevos depósitos a plazo fijo se situó, en el mes de marzo, en el 0,29% según datos del Banco de España.  

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