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Uno de los principales focos de inquietud está en la evolución de la deuda pública. El aumento de los déficits y el repunte de la rentabilidad de los bonos han vuelto a poner sobre la mesa el riesgo de una posible crisis de deuda con capacidad para trasladarse a las bolsas. En Estados Unidos, además, el ritmo de crecimiento del endeudamiento público continúa acelerándose, mientras la oferta monetaria global se mantiene en niveles muy superiores a los registrados antes de 2020.

Frente a este escenario, la renta variable sigue encontrando apoyo en los resultados empresariales y en los flujos de capital. Las previsiones de beneficios para las compañías estadounidenses continúan mejorando, con las grandes tecnológicas y la inversión ligada a la inteligencia artificial como algunos de los principales motores del mercado. A ello se suma el fuerte interés de los inversores extranjeros y particulares por las acciones de Estados Unidos, así como las importantes entradas registradas en fondos y ETF de renta variable.

El contexto político añade un elemento más de incertidumbre. Con las elecciones de medio mandato estadounidenses a la vuelta de la esquina, la evolución de la economía y de Wall Street adquiere una relevancia especial. Pese a los riesgos, los analistas consultados señalan que los máximos históricos no tienen por qué anticipar una corrección y recuerdan que, en otros momentos, permanecer fuera del mercado por miedo a las valoraciones elevadas ha supuesto un importante coste de oportunidad. En el vídeo analizamos los principales riesgos, las oportunidades y los factores que pueden marcar el rumbo de las bolsas en las próximas semanas.

