Un histórico del mercado, una persona que nos gusta porque es capaz de sacar proyectos independientes con sus manos, y si se suma su experiencia previa a Abante, ¿cuántos años acumula en el mercado español?
30 años seguro. Pero bueno, yo creo que lo de histórico al final es solo una función del tiempo y de haber estado ahí. Y yo creo que sí, que es muy importante, yo creo que sobre todo en estos momentos, esa historia pues es muy útil para enfrentarte a todo lo que viene.
¿Cómo ve ahora mismo la foto fija de los mercados?
Yo creo que la realidad es la que es y los mercados financieros, las bolsas, los precios de los bonos, al final reflejan lo que los inversores de todo el mundo, millones de personas agregadas alrededor de la toma de cada una de las decisiones que se cotizan en esas pantallas, quieren hacer cada día. Entonces yo no creo que haya una realidad que vaya por un lado y un mercado que vaya por otro.
Yo creo que el mercado y las cotizaciones son simplemente el reflejo o la mejor decisión que están tratando de tomar cada uno de los inversores que afectan a cada uno de esos activos en cada momento, lógicamente con la información que tienen.
Si apelamos a esa visión histórica, en aquella época de los años 90, antes de la crisis fundamental de confianza que hemos vivido a partir del año 2008, todas las crisis se veían como un suceso que había ocurrido ante el que se estaba reaccionando en un continuo de crecimiento y de optimismo. El año 2008 sufrimos una crisis en Occidente muy relevante, de la cual todavía no nos hemos recuperado, porque fue una crisis fundamentalmente financiera que luego generó un shock económico, pero sobre todo generó una desconfianza con el sistema que todavía no hemos acabado de superar.
Esa desconfianza nos ha llevado a un montón de años de tener que lidiar con muchas cosas, pero ya probablemente de otra manera. Tenemos un buen desempeño económico porque hemos conseguido arreglar los problemas y las bolsas hoy están en máximos, pero el entramado social pues no está tan contento, entre otras cosas porque llegan cosas nuevas. La Inteligencia Artificial puede explicar parte de lo que en el corto plazo nos sorprende tanto: que con lo que está pasando en Irán pues ahora de repente los mercados ayer en Estados Unidos sobre todo hicieran máximos.
Los mercados son optimistas, analizan de manera positiva lo que hay y lo que viene, pero no terminamos de quitarnos de encima el miedo a la desconfianza social. ¿Esa es la causa de unas políticas que no son en absoluto pro-mercado?
Bueno, porque al mercado se le ha tratado de echar la culpa de todo. Era fácil porque como no tiene una representación concreta no se puede defender. Si tenemos que tomar una decisión en una compañía o en un ministerio, al final decimos que lo estamos haciendo porque el mercado nos obliga. El mercado son personas que tienen un dinero y que quieren invertirlo en cosas que sean sensatas y rentables. Si el mercado no quiere invertir en tu proyecto, será porque tu proyecto a lo mejor no está ofreciendo esa sensatez y esa proyección de rentabilidad.
¿Desde Abante creen que lo mejor está por llegar?
El otro día me contaban que le habían hecho una pregunta a alguien: “si tuvieras una máquina del tiempo, ¿a qué época actual o futura te irías?”. Y la respuesta que daba una persona sensata es: “me quedaría donde estoy”. Porque respecto a todo lo que ha habido hasta ahora, estamos en el mejor momento de la historia.
Comentábamos antes de sentarnos que, en esa historia de 30 años, probablemente lo que hemos tenido es un espejismo en una generación: hemos disfrutado de unos años que han sido raros, en el sentido de que han sido especialmente buenos precisamente porque eran años optimistas. La historia de la humanidad no ha tenido tantos periodos claramente optimistas donde se pensaba que el futuro iba a ser mejor que el pasado. Nosotros hemos tenido la suerte de vivir una época en la cual el futuro, el año que viene, iba a ser mejor que este. Eso es lo que se ha perdido un poco, pero yo creo que es más un tema de actitud que de otra cosa, porque nadie sabe lo que viene.
Entonces, insistiendo ¿el guidance de Abante es positivo?
Nosotros creemos que estamos en un mundo que está muy bien y además sujeto probablemente a unos cambios espectaculares. Va a ser mejor en medicina, en comunicaciones, en acceso al conocimiento. Y no solamente estamos mejor nosotros; Occidente, sino que si piensas en un mundo donde realmente hay 8.000 millones de personas, hay muchos miles de millones que hace 30 años no estaban tan bien y ahora están mejor.
Lógicamente hay una competencia mucho más global por los trabajos, y eso ha llevado a que en las estructuras de las sociedades occidentales pues hayan cambiado cosas. Luego nos llega otra transformación que es la Inteligencia Artificial. Será para bien, pero durante un tiempo, cuando se anuncian unos reajustes de personal en determinadas compañías, pues eso necesita un tiempo para que todas esas personas encuentren otras formas de aportar valor.
Parece claro que estamos en un momento en el que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. ¿En qué fase de esa transformación estamos?
No lo sabe nadie. Yo creo que tenemos que acostumbrarnos a convivir con la incertidumbre. Kant decía que la inteligencia de un individuo se mide por la cantidad de incertidumbre que puede soportar.
Lo que hacemos en Abante es entender que lo que tenemos que hacer para aportar valor a nuestros clientes es trabajar con la parte biográfica de cada persona. Si tú no tienes tu parte biográfica bien trabajada, nunca vas a estar contento con lo que pasa en el mercado. Ni siquiera vas a poder enfrentarte al mercado porque no vas a saber qué le tienes que pedir. Profundizamos con técnicas y herramientas en esa parte verdaderamente de proyecto. Lo hacemos para personas que lógicamente no tienen las cifras de patrimonio en las que estamos pensando; pero si se busca una inversión de 300.000 o de 500.000 euros yo creo que es fundamental haber hecho este razonamiento biográfico.
¿Cómo me resumiría los 25 años de vida de Abante?
Técnicamente yo me fui de Morgan Stanley en marzo de 2001. Pero el cumpleaños oficial será marzo del año que viene porque fundamos la agencia de valores y la gestora en marzo de 2002. Nuestro primer claim fue “el cliente eres tú, no tu dinero”. Lo importante es la persona.
Hoy creo que ese es el único camino. El otro camino, el que está relacionado con pensar que tienes una bola de cristal y que vas a anticipar el futuro para venderle a tu cliente una porción de tu bola de cristal no es creíble porque no ha funcionado nunca.
Hoy Abante tiene 18.000 clientes, estamos trabajando 400 personas y estamos manejando 18.000 millones de euros. Somos una empresa joven con muchas ganas. Estamos viendo que en España hay muchísima gente cumpliendo entre 50 y 60 años —el baby boom español—. Ahí hay mucha gente que se enfrenta a una segunda carrera profesional o a un momento de transición. Y, por otro lado, vamos a vivir mucho más tiempo del que teníamos previsto. Eso está fenómeno, pero hay que financiarlo. Por eso hay que hacer este ejercicio que nosotros proponemos.
Abante siempre ha tenido un compromiso muy grande con la planificación patrimonial, una idea que hoy no está nada de moda. ¿Qué hay que hacer para recuperar esa conciencia?
La riqueza es buena, no es mala. Que las sociedades sean más ricas es mejor que que sean más pobres. Pero en política esto no es así y hay un discurso de “vamos a hacer que todos sean pobres”. Eso crea entornos donde la gente no quiere emprender; son los “infiernos fiscales”.
Necesitamos una época de nuestra vida vivir de un ahorro. Hay una propuesta más estatista de “no te preocupes que cuando te jubiles ya te voy a dar yo lo que necesites para vivir”, pero sabemos que eso tiene una matemática bastante mala. La otra es “te voy a dejar que ese ahorro lo inviertas de una forma finalista para tu jubilación”. Teníamos los productos para hacer esto y los hemos ido quitando; los planes de pensiones ahora ni siquiera tienen ventajas fiscales y se ha puesto un límite tan bajo que los ha hecho prácticamente imposibles.
Ahora, parece que Europa se ha dado cuenta por fin de que si no tenemos un mercado de capitales adecuado no vamos a poder competir ni con China ni con Estados Unidos. Hay que animar a los inversores para que vayan al mercado de capitales a invertir y a las empresas para que utilicen ese mercado para financiarse. Yo soy optimista; la sociedad se dará cuenta de que es mejor vivir en una sociedad rica y votará al que quiera organizar la sociedad para que sea rica.
Abante siempre ha sido muy celoso explicando qué es la idea de dinero frente a renta. ¿Qué crees que habría que hacer con esas políticas monetarias y con esos bancos centrales que inundan de dinero y generan toda esta inflación?
Antes de la guerra de Irán, estábamos en una situación macroeconómica ideal. El final del año pasado estábamos con tipos en unos niveles muy razonables y con inflaciones muy controladas. El genio no se había escapado.
Lo que está claro es que después de la crisis del 2008 ha habido una forma de reinstaurar la confianza que ha sido por la vía de que los estados manejan la política monetaria. Nos hemos dado cuenta de que se puede abusar más de la política monetaria de lo que parecía. ¿Es bueno que esto se extienda al infinito? Pues por supuesto que no. Pero las últimas grandes crisis se han podido manejar mejor por un entendimiento más laxo de las políticas monetarias. Ahora la inflación ha repuntado un poco y tenemos un shock que es el del Estrecho de Ormuz. Los mercados piensan que habrá una solución razonable, que puede ser que pase algo parecido a lo que pasó con la guerra de Ucrania: es un desastre, pero el mundo se organiza, hace un bypass y acaba reorganizando las cadenas de suministro.
En este escenario, ¿el gran sufridor no es la clase media?
Es muy difícil, habría que hacer un análisis sociológico preciso. La clase media han sido personas que gracias a un entorno favorable y a un esfuerzo han podido pasar de situaciones de menos posibilidades económicas a formar parte de otra parte de la sociedad. Si la clase media es la clase de personas que ante estas circunstancias se van a seguir esforzando, seguro que van a tener medios. Lo que no se puede aspirar es a que el nivel de bienestar básico que marque el Estado sea el de la clase media. La clase media tendrá que estar siempre por encima del nivel básico en función de un esfuerzo plus que tiene que hacer.
Hace poco han integrado ATL. ¿Se consideran la AB Asesores del siglo XXI?
Yo creo que Abante es otra cosa distinta. La historia está fenomenal, pero yo creo que Abante es un proyecto de mucho más recorrido. AB Asesores, por la dificultad que tenía un banco de inversión, no pudo hacerse y yo creo que en cambio Abante ahora mismo es un proyecto que tiene muchísimos años de futuro. Hemos integrado cinco compañías; somos independientes y tenemos escala. Hoy Abante tiene tres veces más activos de los que tuvo AB Asesores en su momento.

