A la hora de tener en cuenta la planificación financiera es importante considerar los riesgos aparejados a la misma. Volatilidad o riesgo de perder son dos de los factores a examen. 

Por los objetivos, posiblidaddes de que ocurra algo que me haga adelantarlos. Ahí es fundamental la liquidez de emergencia: tener una cantidad de dinero no anexo o invertida a los mercados para afrontar esos riesgos. Una persona que trabaja por cuenta ajena debería tener al menos para hacer frente a sus gastos básicos como cuatro o cinco meses. Si hablamos de personas autónomas nos iríamos a 9-12 meses. Incluso para pesonas donde ya dependen exclusivamente de su dinero (prejubilado) habría que hacerle una liquide de emergencia más amplia.

Por tipo de activo. Los profesionales o los que estamos más vinculados a los mercados decimos que el riesgo es la volatilidad. Pero el riesgo es perder. Como siempre, perder en base a mis objetivos. Yo voy a hacer unas inversiones para que mi hija vaya a estudiar y con un horizonte temporal vayamos a conseguir esa rentabilidad. A partir de ahí se pueden hablar de otros riesgos: volatilidad, oscilaciones que tiene el valor de nuestra inversión en base al precio de nuestras acciones….. La planificación busca aparejar los riesgo de la persona teniendo en cuenta el riesgo temporal.

Si yo estoy en un fondo de pensiones y me quedan 30 años, tendré renta variable y según me vaya acercando a la jubilación iré compensando renta variable con renta fija. Cuando me jubile, no hay que tenerlo en liquidez porque lo que ocurrirá será que tengo que tirar esas rentas durante 10-12 años entonces ¿qué hago con esas cantidades en el corto plazo?