La Bolsa, el ‘termómetro’ de la economía, consigue descontar las expectativas de los inversores acerca de la situación económica futura. Termómetros solamente hay uno y sin embargo existen infinidad de enfermedades que pueden ser diagnosticadas por ellos. Luego no nos quedemos en lo general y tratemos de diagnosticar la salud de la economía.


En abril, el Tesoro ha conseguido colocar letras a seis meses a un interés medio negativo (-0,002%), hecho histórico y muy positivo para el objetivo de déficit estatal, si recordamos que hace algo más de tres años esas mismas letras se colocaban a intereses superiores al 5%. Quizás sea más ilógico el hecho de que, junto con España, existan otra docena de países europeos que han conseguido colocar su deuda a intereses negativos. Hasta hoy, la lógica financiera nos decía que el inversor debía de obtener o esperar un rédito en sus inversiones, de no ser así, no invertiría.

En tan sólo siete años, hemos pasado de una de las mayores crisis financieras de la historia, comparada por algunos con el Crack del 29, a una situación de bonanza en todas las principales bolsas mundiales, llevándolas a la gran mayoría a máximos históricos, sí, han leído bien ¡máximos históricos! La pregunta es obligada ¿cómo ha sido posible? ¿durante este período ha existido alguna revolución capaz de generar tanto valor añadido en la economía? Desgraciadamente, la respuesta es no.

Hablemos, entonces, del papel protagonista y fundamental que están teniendo los Bancos Centrales en la bonanza bursátil durante los últimos tres años. Tienen como principal función aplicar la política monetaria y cuentan con todas las “vacunas” necesarias y suficientes (al menos hasta el día de hoy han sido suficientes) que permitan acelerar o ralentizar la economía.  Las principales vacunas utilizadas por los Bancos Centrales para combatir la grave crisis financiera del 2008 han sido: las ya famosas QE´s o flexibilizaciones cuantitativas; la compra de activos a gran escala (LSAP) y las políticas (ZIRP) manteniendo los tipos de interés cercanos a cero. En mi opinión, con estas vacunas se ha conseguido reactivar la economía mundial en un momento crítico, cual desfibrilador en una parada cardiaca, pero ¡ojo! no debemos olvidar que su uso ha de ser puntual y extraordinario.

El pasado mes de enero Mario Draghi dio el pistoletazo de salida a una nueva fase de QE. Desde entonces la Bolsa Española ha crecido casi un 20%. En tan solo tres meses, ¿coincidencia? Lo peor que podría suceder sería hacer a los mercados financieros inmunes a las vacunas y, de llegar ese momento, Sr. Draghi ¿QE tratamiento recetaría? El diagnóstico parece sencillo: algo no funciona correctamente. Bienvenidos al territorio desconocido cuya medicina es la política monetaria aplicada por los Bancos Centrales. Resulta prácticamente imposible, en este escenario, tratar de averiguar hacia dónde se dirigirán los mercados en el medio plazo, al igual que hace tres años nadie podría presagiar que España colocaría letras a intereses negativos.

No desanimen, oportunidades de inversión siempre existirán incluso en los peores momentos. La economía y el mundo necesitan y necesitarán empresas para que todo funcione. Sólo debemos encontrar aquellas que cuenten con una demanda creciente y constante, con una generación de recursos recurrente y ratios financieros aceptables. Mucha suerte y recuerden estas palabras: “Piense, luego invierta”.

Emilio López. EFPA España (Asesores Financieros).