Los bancos centrales han vuelto a atraer la atención de los inversores. Especialmente el BCE, y en menor medida el Banco de Japón y la Reserva Federal. Las expectativas eran altas en los tres casos, pero tanto Draghi como Kuroda decepcionaron al mercado, mientras Yellen tuvo que sobreponerse a las divisiones internas y mirar más allá del horizonte mensual, asumiendo el riesgo de cometer errores en sus previsiones y dañar su credibilidad.

A pesar del decepcionante papel de los bancos centrales, la economía muestra motivos para mantener el optimismo. Los datos de inflación en casi todo el mundo desarrollado (a excepción de Japón) muestran señales de una aceleración, con un incremento bastante sorprendente en el último año. Al mismo tiempo, los precios del petróleo parecen haberse estabilizado tras el acuerdo entre los miembros de la OPEP para recortar la producción, si bien los efectos de este consenso empezarán a reflejarse en la inflación en los próximos meses.

El ciclo de crecimiento global parece bien encaminado, incluso si el actual rebote resultara no ser tan potente como se esperaba. No debemos olvidar que los riesgos se mantienen, como ya ha advertido el Fondo Monetario Internacional, pero parece que el crecimiento global continuará, un poco más elevado en algunos países y un poco más bajo en otros pero manteniendo una media en torno a su tasa potencial.

Los bancos centrales deben continuar con su apoyo pero también deberían relajar la flexibilidad monetaria. Especialmente teniendo en cuenta que, en caso de una recaída, los políticos tardarán poco en señalar a las políticas monetarias, aunque en estos momentos la responsabilidad sobre la continuidad de la recuperación se encuentra en el compromiso con las reformas estructurales y los estímulos presupuestarios.

¿Qué enfoque deberían adoptar los inversores? En un entorno de crecimiento lento y débil deflación, la deuda corporativa high yield sigue ofreciendo perspectivas de retorno atractivas y bajas tasas de impago. En cuanto a la renta variable, los inversores deben elegir entre esperar una corrección en el rendimiento para una revalorización de las primas de riesgo o cambiar las inversiones para obtener una prima de riesgo más favorable. Consideramos que la mejor opción es un enfoque cauteloso. En primer lugar, si se produce una corrección de los rendimientos con una elevada volatilidad, los activos más arriesgados podrían sufrir pérdidas.

En el terreno de la renta fija, hemos incrementado nuestra protección frente a posibles subidas en los tipos de interés (grado de inversión y mercados emergentes) y nos hemos posicionado en previsión de un incremento en la inflación.

No olvidemos que los próximos tres meses traerán riesgos políticos cuyas consecuencias son difíciles de evaluar. No hay que dudar a la hora de comprar en caso de una caída, o dar un trato preferente al high yield o al posicionamiento por sectores, que consideramos como las estrategias más adecuadas en este entorno.
 
Nicolas Chaput, CEO Global y Co-CIO de Oddo Meriten AM