- Entre lo más destacado de esta semana conoceremos el PMI manufacturero de marzo, que podría pasar de 57,3 a 56 puntos, y también se publicará el PMI de servicios de marzo, las ventas de viviendas de febrero y la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan entre otros…

Los indicadores de esta semana nos van a dar más idea del sentimiento de los actores de la economía, no son los factores más importantes a la hora de tomar decisiones de política monetaria, pero obviamente los vamos a seguir detenidamente.

- De la semana pasada destacamos que Wall Street aumentó ganancias después de la decisión de la Reserva Federal de cambiar su política monetaria contra la inflación que amenaza el crecimiento económico de EEUU, con la primera subida de tipos desde 2018. ¿Cómo ve la inflación y que supone que la Fed suba los intereses un cuarto de punto?

La última lectura de inflación fue en febrero y alcanzó el 7,9% que para la economía estadounidense es una cifra elevada en la historia reciente. El optimismo de los mercados se debe a que la Reserva Federal ha decidido elevar tipos de interés, pero de una forma muy moderada y ante este los mercados reaccionan de dos maneras: se dan cuenta de que de la Fed no va abandonar la economía muy rápido y la segunda es que todavía no te puedes mover a renta fija porque los tipos siguen siendo negativos. Si la Reserva Federal sube tipos de una forma mucho más agresiva en los próximos meses quizá sí veamos una respuesta negativa de los precios de las acciones.

- ¿Y cuantas subidas de tipos se esperan para este año?

No me sorprendería si vemos subidas todas las reuniones del año. Dicho eso, hasta antes de la guerra uno podría esperar que hubiera una desaceleración de la inflación hacia mediados de año cuando muchos de los efectos base de la subida del año pasado se disipará de año en año pero esa visión con la tragedia que está pasando en Ucrania está en riesgo porque no solamente van a subir los precios de los elementos más volátiles de la inflación, como la energía y la comida, sino que también Rusia es exportador de un montón de materias primas o bienes de producción que puede tener efecto en la inflación mientras dure el conflicto. Mi sensación es que vamos a ver un porcentaje mayor de inflación a nivel global.

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- El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, habló también del crecimiento económico previsto. Conocimos la semana pasada las ventas minoristas de febrero que desaceleraron. ¿Cómo está la economía y cómo ve esas previsiones? 

Hay dos factores que parecen contradictorios, pero cuando miras las series históricas no son tan contradictorias. La economía de EEUU está fuerte y seguramente siga estando muy fuerte, de hecho la inflación es un reflejo de esa fortaleza de la economía y también de las restricciones que vienen de la pandemia. Las ventas minoristas pueden suponer una desaceleración, pero cuando ves las series de largo plazo estamos muy por encima de los niveles normales de crecimiento. Una desaceleración de las ventas minoristas no es algo negativo, las ventas de servicios están por debajo de su línea de crecimiento de largo plazo, pero a partir de ahora veremos que esas ventas de servicios irán al alza debido a que la economía se está abriendo y las restricciones por el Covid están desapareciendo. Esto hace que el crecimiento aumente y que la distribución de la demanda se normalice y la demanda no se concentre en productos tangibles.

- También imagino que va a afectar a ese crecimiento la evolución de la guerra entre Rusia y Ucrania, a los precios si el conflicto se alarga y a la vez aumentan los problemas de suministro… ¿Qué supone esto para la economía a medio y largo plazo?

Más allá de la terrible tragedia que se está viviendo ahí, el impacto en la economía global va a ser negativo porque son dos países que son importantes en el comercio internacional, y sobre todo Rusia es importante como suministrador de insumos industriales a nivel global: fertilizantes, gas para uso industrial, metales y minerales especializados y esto va a tener un efecto negativo si la guerra continúa sin un horizonte de terminar y esto va a añadir al menos un 1% de inflación y va a desacelerar la economía en un rango que es difícil de evaluar porque nunca hemos tenido un ‘shock’ en la cadena de valor como estamos viendo ahora. Creo que esto se va a empezar a notar más al final del tercer trimestre porque, de momento, hay stocks hasta buena parte del año, pero a partir de 2023 veremos si puede haber otro país que sustituya a Rusia como exportador de fertilizantes o si Rusia no retoma comercio. En el caso del grano ambos países son muy importantes con un 8% de la producción global a pesar de que juntos suponen un tercio de las exportaciones. Ha habido años en los el trigo ha tenido shocks de producción del 8% y el mundo no ha tenido mayores problemas, hay parte de este trigo que está siendo recolectado y va a seguir entrando en los mercados por lo que el impacto va a ser menor. Creo que hoy podemos ver una desaceleración del 0,2% de la economía global, sin tener en cuenta a Rusia. La economía rusa va a sufrir una desaceleración que puede llegar incluso a los dos dígitos, incluso si todo se normalizase hoy.  

- A parte del gas, de los fertilizantes, del grano… Rusia también es muy importante en el petróleo que sigue por encima de los 100 dólares por barril. EEUU ya ha dicho que no va a comprar petróleo de Rusia.

Si hubiera una interrupción de las exportaciones petroleras rusas afectaría más a Europa, EEUU importaba hasta ahora una parte muy pequeña de petróleo ruso, el 2% del consumo de EEUU cuando ha alcanzado máximos. Desde 2019 EEUU produce en su mercado nacional un 10% menos de lo que producía en 2009, es algo con lo que EEUU puede sobrevivir. Los precios del petróleo son internacionales, más allá de que EEUU pueda producir más el precio está en el margen si se produce un barril menos esto impacta en el precio de la gasolina. Aunque EEUU no compre petróleo ruso y produzca más, se va a producir un impacto en el precio.