José Luis Cava plantea como punto de partida una crítica a la idea de que solo ciertos líderes manipulan los mercados, afirmando que “aquí juegan todos”. El experto sostiene que no solo figuras como Trump influyen en los mercados, sino también actores externos, como el régimen iraní, al que atribuye haber “manipulado la cotización del futuro sobre el S&P 500”.

El analista explica que esta supuesta manipulación se produce a través de una pauta técnica concreta: el “escape falso a la baja”. Describe cómo, tras una noticia negativa, el mercado perfora un soporte relevante (6.361), activa ventas y posteriormente recupera rápidamente ese nivel. Según Cava, “en los mercados financieros no hay coincidencias”, sino “pautas de comportamiento” que revelan la actuación de una “mano fuerte”.
A partir de esta señal, el analista reacciona operativamente, anticipando una subida hacia la zona de resistencia (6.470) e incluso la aparición de una noticia favorable. Posteriormente, se confirma ese escenario cuando se anuncia que Irán está dispuesto a negociar la paz. Para el experto, esto evidencia que “cada vez que los manipulan dejan una huella”, reforzando la idea de que el análisis técnico permite interpretar estas dinámicas.
El analista también critica la reacción emocional del mercado, describiéndola como “qué miedo, qué miedo”, frente a una realidad que considera estructurada y predecible. En paralelo, menciona que observaron movimientos similares en el oro, donde también actuaron siguiendo niveles técnicos.
Cava también traslada el foco a Colombia, estableciendo un paralelismo político. Señala que, al igual que Trump, Gustavo Petro intenta influir en el banco central. Explica que el aumento del gasto público (10%) frente a unos ingresos menores (4%) ha disparado el déficit y la deuda. Ante ello, la presidenta del banco central actúa subiendo tipos, generando conflicto con el Gobierno.
Finalmente, el experto concluye que este comportamiento es generalizado: “seas político de derechas” o “de izquierdas”, ambos tienden a presionar a las autoridades monetarias, lo que conduce a una misma consecuencia: la “degradación monetaria”.