El pasado miércoles, comenzó en Wall Street la temporada de resultados empresariales del primer trimestre de 2015. Las expectativas del consenso auguran una caída de los beneficios corporativos del 5,8% respecto al primer trimestre de 2014. 

La temporada de beneficios corporativos se inauguró oficialmente el pasado miércoles como viene siendo habitual por la compañía Alcoa. Durante la semana que viene, conoceremos los resultados corporativos de 35 compañías que componen el S&P 500, entre ellas los principales bancos de EEUU como Wells Fargo, JPMorgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs Group y Citigroup Inc., y otras grandes compañías como Johnson & Johnson, Intel Corp., Netflix o General Electric.  A medida que se acerca la temporada de resultados, aumentan las especulaciones sobre un posible giro bajista en la renta variable de Estados Unidos. Los inversores, prestarán especial a tención a los resultados del primer trimestre, ya que los analistas pronostican que los resultados corporativos continuarán cayendo durante el segundo y tercer trimestre.

Según las previsiones de los expertos consultados por Bloomberg, los beneficios de las empresas podrían caer un 5,8% durante el primer trimestre, un 4,2% en el segundo trimestre y un 1% en el tercer trimestre de 2015.

Si se confirman estas previsiones, la tendencia alcista que se inició en marzo de 2009 en Wall Street, podría tornarse bajista. Las estadísticas muestran que en el 83% de ocasiones en que se ha encadenado tres trimestres consecutivos de caídas en los beneficios empresariales se ha iniciado una tendencia bajista en el medio o largo plazo.

Desde el punto de vista técnico, El S&P 500 no muestra signos de debilidad ni en el más corto plazo. Cotiza a 30 puntos de sus máximos históricos, alcanzados recientemente en torno a los 2.120 enteros y mantiene intacto su primer nivel de soporte, situado en torno a los 2.030 puntos. Si el S&P 500 llegase a perder su primer soporte, la tendencia alcista de corto plazo pasaría a ser lateral, siempre que se mantenga por encima del sólido soporte situado en los 1.980 puntos, donde el índice marcó sus mínimos anuales y donde los precios dibujaron una formación alcista en forma triple suelo. La tendencia de largo plazo sólo correrá peligro si se pierden los mínimos del pasado mes de octubre, situados en el entorno de los 1.840 puntos.

Gráfico del S&P500


La semana que viene, deberemos estar muy atentos al desarrollo de la temporada de resultados corporativos y los niveles de soporte comentados. Pero a día de hoy, el aspecto técnico de los principales índices estadounidenses es claramente alcista en cualquier marco temporal.