Judith Arnal, asociada de EFPA España nos habla sobre su previsión para la economía española y el impacto que puede tener la situación de la economía china en las previsiones macro.  
¿Qué previsiones maneja para la economía española?

La economía española crecerá un 3,3% en 2015 y para 2016 también será del 3%. Esto tendrá un impacto muy positivo sobre el empleo, que crecerá un 3% en ambos ejercicios con lo que se puede decir que la economía española está en fase expansiva. Además, está claro que el mercado de deuda pública se ha estabilizado y el sector privado ha iniciado una fase de desapalancamiento con lo que la economía española ha dejado atrás la crisis. Aunque esto no quiere decir que no queden retos:

-- El nivel de desempleo sigue siendo elevado. 2014 cerró con una tasa de más del 24% mientras que se espera que 2015 cierre con algo más del 22%.

-- El tejido empresarial español es muy atomizado en el que el 90% de las empresas son microempresas y las pymes generan en torno al 75% del empleo y 2/3 del Valor añadido bruto. Las pymes suelen tener obstáculos para internacionalizarse y para invertir en I+D+i con lo que las ganancias de productividad son inferiores. Uno de los retos es fomentar el aumento e tamaño de las pymes.

-- La economía española se enfrenta a una pirámide poblacional invertida. Esto puede suponer riesgos para la estabilidad de los sistemas sanitario y de pensiones.

-- Reducir las tasas de abandono escolar temprano y fomentar la calidad de las universidad, para que la economía española siga siendo una economía del conocimiento.

 
¿Cree que los vaivenes de China pueden influir en la recuperación española?
La economía china es la segunda mayor del mundo, con lo cualquier cosa que afecte a China puede tener impacto en el resto del mundo. Una de las posibles vías de contagio es el canal comercial. El 65% de las exportaciones españolas van dirigidas a la Unión Europea, a países como Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Portugal, y algo menos del 10% de las exportaciones se dirigen a los países asiáticos, con lo que el impacto por ese lado estaría mitigado. Sin embargo, muchos de los socios comerciales de España sí que tienen una relación importante con China, lo que podría tener un impacto.

Además, China es demandante de materias primas lo que tiene un efecto positivo y negativo sobre la economía. Desde el punto de vista negativo, España tiene mucha relación con países exportadores de materias primas como Brasil y puede sufrir por su ralentización pero la parte positiva es que España depende energéticamente del exterior y se puede beneficiar de ello. Con lo que la ralentización de China no es beneficiosa para nadie pero los efectos, en el caso de España, no serán tan acusados como los de otras economías.


Estamos viendo a los bancos ser uno de los sectores más penalizados precisamente por su exposición a Latinoamérica. El crédito, principal negocio, sigue sin fluir y el problema sigue estando en la deuda. ¿cuáles son sus previsiones para el sector?

Mi previsión es positiva, fundamentalmente si se compara con el año 2012, que motivó la petición de un programa de asistencia financiera para recapitalizara a las entidades. Fueron la más diversificadas las que aguantaron mejor los envites de la crisis española. En cuanto al crédito, según los últimos datos disponibles, la tasa interanual de crédito nuevo en el segmento de pymes lleva 22 meses creciendo. Es cierto que el stock es menor pero en términos generales se puede decir que el flujo de crédito está llegando y a la vez la economía se está desapalancando.

Sin embargo, el crédito a familias y economía real sigue sin fluir. ¿Cuál es la clave?
El crédito al conjunto del sector privado en tasa interanual lleva creciendo desde febrero pero para que el crédito vuelva a fluir han de darse condiciones desde el punto de vista de la oferta – teniendo entidades bien capitalizadas y solventes y con acceso a fuentes de financiación a coste reducido; variables que se están cumpliendo – y desde el punto de vista de la demanda, tiene que haber demanda con proyectos interesantes a los que los bancos puedan destinar los recursos.

La Comisión Europea ha lanzado una propuesta para ractivar el mercado de titulizaciones con el objetivo de aumentar la financiación a familias y empresas en cerca de 150.000 millones de euros. ¿Cómo valoras esta medida?

La CE en el marco del proyecto para la Unión del Mercado de Capitales  ha lanzado una propuesta normativa para emitir titulizaciones simples, estandarizadas y de alta calidad. Creo que la idea es muy buena y puede ayudar a reactivar el mercado de titulizaciones europeas y va en consonancia con medidas que se han adoptado a nivel nacional. De hecho, la ley 5/2015 de fomento de la financiación empresarial recogía un nuevo régimen jurídico para las titulizaciones que perseguía tres objetivos:
  • Dotar de la máxima seguridad jurídica todo el sector
  • Se pone la normativa española en líneas con otras europeas.
  • Se aumenta la transparencia de la práctica para que la confianza vuelva a los inversores.

Decía en un reciente artículo que para garantizar el correcto desarrollo de los mercados de capitales era necesario revitalizar el de titulizaciones europeas. ¿Por qué?

Son una fuente de financiación alternativa. Además, supone un mecanismo de asignación eficiente de riesgos y favorece la liberación de los balances de crédito, supone nuevas oportunidades de inversión y además porque la titulización es un puente entre la entidad de crédito y los mercados de capitales y esto tiene un efecto beneficioso sobre empresas y hogares a la hora de acceder al crédito.
 

Sin embargo, la emisión de titulizaciones en Europa bajó en 2014 hasta los 216.000 millones, más de un 64%. ¿De dónde ha venido este castigo? ¿Cómo se puede revertir la situación?
Las titulizaciones europeas están muy demonizadas. Las pérdidas que arrojaron las titulizaciones euorpeas fueron menores que las de EEUU y sin embargo estas últimas se han recuperado con mucha facilidad. Esto es debido a que las titulizaciones en EEUU cuentan con garantía pública. Esto hace que sean activos interesantes para las entidades de crédito porque supone un menor consumo de capital en sus balances.

Aunque en Europa hay varios proyectos, esta garantía pública no está muy extendida.