Leonardo López, director para España, Portugal y Andorra de Source, explica las oportunidades de inversión que brindan los ETF Smart Beta. 

¿En qué consiste el estilo de gestión Smart Beta?
Smart Beta es todo aquello que intenta mejorar el perfil de rentabilidad y de riesgo frente a los índices tradicionales construidos por capitalización de mercado y que han demostrado que tienen una serie de deficiencias porque pondera más los valores que han hemos mejor en el pasado. Por ejemplo, los índices de renta fija ponderan más los países más endeudados, algo con lo que nosotros no comulgamos.
El Smart Beta busca generar más rentabilidad que la ofrecida por estos índices tradicionales y, además, combina las bondades de la gestión pasiva, como la diversificación, transparencia, sencillez y bajo coste.
Hay tres componentes clave para definir una estrategia como Smart Beta:
- Que sea una estrategia basada en reglas, que no haya discrecionalidad,
- Que sea una estrategia sistemática, que permita acceder a un determinado factor o segmento del mercado
- Que sean estrategias transparentes, sencillas y fáciles de explicar

¿Cree que es el momento de apostar por estas estrategias?
Estas estrategias están denominadas bajo una etiqueta nueva, pero los subyacentes y los factores que hay detrás de esta inversión llevan muchísimo tiempo, como el value investing. Es cierto que tras la crisis se ha puesto más de relieve la necesidad del inversor institucional de usar estrategias que le aporten algo más de lo que está acostumbrado sin necesidad de soportar mayor riesgo. Por tanto, el Smart Beta se postula como la herramienta óptima para minimizar riesgos, diversificar y optimizar la rentabilidad.

Este año ustedes han lanzado, en colaboración con Goldman Sachs, un ETF que precisamente tiene esta estrategia, el Source Launches Goldman Sachs Smart Beta World ETF. Ponen el foco en cinco factores de riesgo: tamaño, valor, momentum, calidad y baja beta. ¿Cómo se combinan para que salga la estrategia más óptima?
Lanzamos este ETF a principios de 2014. Todo el estudio académico demuestra que estos cinco factores son los que más importancia o peso han tenido a la hora de explicar el exceso de rentabilidad del mercado históricamente. Todos ellos individualmente baten al mercado en el medio y largo plazo tradicionalmente. El problema es que ellos, entre sí, son bastante volátiles, por lo que Goldman los ha juntado optimizando la aportación que hacen al riesgo y la capacidad de generar rentabilidad.


Una de las críticas que se ha hecho a este producto es que hay estrategias – como el momentum o el valor – que no valen en todos los períodos. De hecho , hay artículos que se refieren a 2009 como el “crack del momentum” cuando los valores más débiles se hicieron los más fuertes. ¿Cómo se hace la gestión en este caso? ¿Ponderáis de alguna manera unas más que otras?
Todos estos factores en sí mismos aportan valor en el medio y largo plazo, pero cuando nuestro escenario es mirar sólo un año, puede ser muy arriesgado, por ello, la estrategia de combinar varios factores ayuda a mitigar el market timing que se puede hacer apostando sólo por un factor. Es decir, apostar por un solo factor puede ser arriesgado y agregarlos simplemente también puede dar riesgos innecesarios y contrarrestar los beneficios.

Es inherente a los ETFs la réplica de un índice, con lo que no hay gestor… ¿Los ETFs de Source tiene una persona física manejando estos factores o es gestión pasiva completamente?
Esta estregia de Goldman Sachs no tiene a nadie detrás, pues está basado en unas reglas predefinidas que se ejecutan de forma automática, no hay nadie con discrecionalidad. Pero dentro de la oferta de Source y pensando especialmente en los ETF de renta fija, sí tenemos un gestor en algunas estrategias.

¿Cómo controlan la volatilidad en las estrategias Smart Beta?
La estrategia de Goldman Sachs ha tenido un comportamiento muy bueno con una volatilidad bastante inferior al mercado global. Desde 2004 y hasta finales de 2014 la estrategia ha logrado batir al MSCI World con un punto menos de volatilidad. Parte de esta menor volatilidad se explica por el factor Low Beta, que tiene una beta de 0,9 respecto al MSDCI World, lo que justifica la menor volatilidad que el índice. En estos años, el índice ha tenido una volatilidad media del 16,50%, mientras que la volatilidad de la estrategia ha sido del 14,50%.

Aunque la gestión Smart Beta es innovadora, cada vez más inversores se suben al carro. ¿Qué previsiones guardan para esta estrategia para los próximos años?
Estamos optimistas en cuanto al crecimiento de estas estrategias, pues inversores institucionales en Europa, como fondos de pensiones de países nórdicos lo llevan implementando desde hace años. El Smart Beta se presenta como una solución necesaria para las carteras institucionales que tiene que convivir junto con la gestión activa y la pasiva. Determinar el peso que tenga depende del tipo de inversor, aunque nuestras conversaciones con clientes nos llevan a indicar que pesos entre el 10% y el 40% tienen mucho sentido. En el caso español no se implementa tanto, pero creo que irá ganando peso en las carteras porque es un elemento a medio camino entre la inversión activa y pasiva.