Desde EFPA España su presidente, Carlos Tusquets, defiende la formación de los profesionales financieros porque “hace pocos meses una normativa comunitaria ha obligado a todos los países a que el asesoramiento financiero, que antes no estaba legislado, pasase a ser una actividad regulada, lo que requiere licencia y supervisión y obliga a las entidades financieras y a los profesionales a formarse porque uno de los requisitos más importantes de la ley es que se tenga un nivel de capacitación importante para que el asesoramiento sea bien dado”.
Actualmente EFPA España acredita formativamente a los Asesores Financieros profesionales, un título que aporta “nivel suficiente para dar asesoramiento al 99% de la población de este país”, si bien, esta asociación también está preparando para acreditar a los Planificadores Financieros pues, como explica Tusquets, “hay grupos empresariales internacionales y Family Office regidos por varias legislaciones y que necesitan de una planificación financiera mucho más exhaustiva y un conocimiento de las legalidades españolas e internacionales, el cual, les puede aportar el Planificador Financiero”.

Como testifica el presidente de EFPA España, el interés por formarse como profesional del asesoramiento financiero en nuestro país se ha incrementado “desde el momento en que apareció la normativa MIFID pues, se ha notado que, incluso las entidades financieras, que son las que más detentan personas dedicadas a esta profesión, están impulsando al personal a formarse de una manera profunda”.

Además, el experto califica a las EAFIs de “figuras muy incipientes”, ya que, “sólo hay una treintena confirmadas, si bien hay hasta 8.000 profesionales acreditados como asesores financieros por EFPA España”.

En cambio, la cultura financiera del ahorrador español “no está a la par de todos los países europeos porque en los países anglosajones tienen más tradición en determinados campo de inversión”. En España Tusquets opina que “el ahorro está muy bancarizado porque los bancos y cajas son las entidades que canalizan prácticamente todo el ahorro de las familias y, en cambio, lo canalizado por los profesionales independientes es mucho inferior, mientras que en otros países este nivel está mucho más equilibrado”.

Tusquets aconseja “diversificar la inversión geográficamente, por sectores, por instrumentos financieros y hasta por gestores para aminorar la probabilidad de error”, por ello, no recomienda que no nos obcequemos en invertir sólo en España pues “hay países, como los emergentes, que están teniendo unos ratios y unos datos macroeconómicos mejores que los desarrollados y tienen un gran recorrido por delante”.