Fue en la reunión mensual del mes de junio cuando Mario Draghi anunciaba nuevas medidas, convencionales y extraordinarias, con las que combatir un horizonte de menor crecimiento económico y una anémica tasa de inflación. 
 En su reunión de septiembre, volvía a reducir las previsiones de crecimiento para la eurozona y anticipaba una inflación más débil. Un escenario que ponía de manifiesto que las medidas anunciadas en junio eran insuficientes. Así, el pasado mes de septiembre, el BCE volvía a reducir los tipos hasta un nuevo mínimo en 0,05%, incrementaba la facilidad al depósito hasta el 0,20% y lo más importante, anunciaba la compra de bonos garantizados y titulaciones (se iniciará a mediados de este mes) y también la adquisición de ABS (por determinar la fecha de inicio).

Esas previsiones a la baja en el crecimiento e inflación de la eurozona no han pasado desapercibidas para el euro. En su cruce contra el dólar, hemos podido ver como se potenciaron las ventas de euros, llevando al cruce a registrar nuevos mínimos anuales en cotas de 1,25 desde los 1,36 en los que cotizaba el pasado mes de junio. ¿Suficiente la corrección?

A nuestro juicio la debilidad del euro seguirá muy presente frente al billete verde debido fundamentalmente a i) la pérdida de pulso de las economías de la eurozona (ayer así lo ratificaba el FMI en su última edición de las perspectivas de la economía mundial que espera que la eurozona crezca un 0.8% en 2014 y un 1,3% en 2015) y ii) las diferentes estrategias que adoptarán BCE (tipos bajos posible QE) y FED (fin del QE e inicio de cambio hacia la estrategia de subida de tipos). Sin embargo, pese que nuestros objetivos se sitúan en cotas de 1,2150-1,22, la verticalidad del último tramo correctivo invita a pensar que podíamos ver algún tipo de recuperación de cierto calado en el corto plazo. Un escenario que cobra fuerza si tenemos en cuenta las dudas más que razonables de implementar un QE en Europa, pues el BCE parece estar dispuesto a implementarlo sólo si las medias anunciadas hasta ahora resultaran ser insuficientes y Alemania se opone firmemente. Con todo, dado que venimos recomendando compras de dólares desde cotas de 1,39-1,38, ahora somos de la opinión de que debemos ir tomando decisiones:

• Si nuestra exposición al dólar no alcanza el 30%, mantendremos la posición pues como hemos comentado, en el medio plazo pensamos que el euro seguirá depreciándose.

• Si nuestra exposición está entre el 30% y el 60% y el cruce no supera cotas de cotas de 1,28, mantendremos la posición. Sin embargo, si finalmente consigue superar cotas de 1,28, consideramos que la recuperación podría ser algo más que un rebote técnico, propiciando una mejora más pronunciada que podría llevar al cruce hacia cotas de 1,30 - 1,32.

Es por ello que en caso de superar los 1,28 y tener una exposición entre el 30% y el 60%, podríamos ir deshaciendo parte de esas posiciones (50% aprox)

• Para nuevas entradas en el dólar, esperaremos a ver si tiene lugar esa recuperación hacia los niveles de 1,30 – 1,32 para iniciar el posicionamiento.

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