Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, destaca el entorno marcado por la incertidumbre geopolítica para los mercados, el encarecimiento de la energía y el deterioro de los indicadores económicos.
Parte de la idea de que el primer trimestre ha sido especialmente complicado y que la situación no solo no mejorará a corto plazo, sino que podría agravarse. Los datos macroeconómicos recientes, especialmente los de marzo, ya apuntan a un empeoramiento: aumento de la inflación- como los datos de Eurostat que hoy hemos conocido con subida de seis décimas hasta el 2,5%-, caída de la confianza empresarial y del consumidor, y previsión de revisiones a la baja en los beneficios empresariales. Todo ello configura un escenario delicado, con riesgo creciente de desaceleración económica e incluso de recesión.
Uno de los principales factores de preocupación es el fuerte incremento del precio del petróleo, que ha superado los 110 dólares, impulsado por el conflicto geopolítico y la incertidumbre sobre su evolución. Este encarecimiento energético genera tensiones inflacionistas en un momento en el que la economía se está ralentizando, lo que abre la puerta a un escenario de estanflación, considerado especialmente negativo porque combina bajo crecimiento con alta inflación. A diferencia de una inflación “saludable” en fases expansivas, esta resulta más difícil de combatir.
En este contexto, Pablo García considera que el mercado está recibiendo señales contradictorias, tanto desde el ámbito político como desde las autoridades monetarias, lo que aumenta la volatilidad. Además, los mercados de bonos ya reflejan tensiones con subidas de tipos, lo que refuerza la idea de que el entorno seguirá siendo complejo en las próximas semanas.
En cuanto a la estrategia de inversión, recomienda mantener una posición defensiva y centrada en sectores que se benefician del actual entorno. En concreto, apuesta claramente por invertir en petróleo y gas, ya que el conflicto y las tensiones geopolíticas favorecen precios elevados de la energía. También destaca sectores defensivos como utilities y telecomunicaciones, que tienden a comportarse mejor en periodos de incertidumbre. Estas posiciones, señala Pablo, han generado rentabilidades destacadas recientemente y se considera que aún pueden seguir ofreciendo buenos resultados.
Por el contrario, aconseja evitar sectores cíclicos y especialmente sensibles al deterioro económico, como el turismo, las aerolíneas y en general el consumo, ya que podrían verse afectados por la caída de la demanda y el encarecimiento de costes. La clave es minimizar riesgos ante la previsión de revisiones negativas en beneficios empresariales.
Respecto a otros activos, menciona el Oro como una posible oportunidad a medio plazo, dado su papel como refugio frente a la inflación, aunque su comportamiento reciente ha sido irregular. En cuanto a Estados Unidos, se considera que su mercado podría resistir mejor gracias a su condición de exportador energético, pero aún es pronto para tener visibilidad clara.
En definitiva, la recomendación es mantener la cautela, seguir posicionados en sectores energéticos y defensivos, y esperar mayor claridad antes de realizar cambios significativos en las carteras.

