El cambio demográfico no solo afecta a los debates sobre las pensiones en Europa. Hay que tener en cuenta que los efectos de la disminución de la población probablemente también impacten el crecimiento económico.

En toda Europa la edad promedio de la población aumenta constantemente. Según los estudios, alrededor del 30% de los habitantes de la eurozona tendrán más de 65 años en 2070 (en 2016 la cifra era del 20%). El cambio demográfico en los países desarrollados tendrá un impacto económico, que incluso podría llegar a provocar una desaceleración del crecimiento. Sin embargo, al mismo tiempo también crea oportunidades de negocio e inversión en industrias que están creciendo particularmente rápido como resultado de tales cambios, por ejemplo, los avances en la asistencia sanitaria y la automatización.

Efectos del cambio demográfico

La caída del número de trabajadores en relación al de jubilados conducirá a una disminución de la fuerza laboral y del empleo y, por lo tanto, a una menor productividad. Un ejemplo de las consecuencias del envejecimiento de la población es Japón, donde las personas ancianas ya representan el 27% de la población. El desarrollo histórico en Japón muestra que el envejecimiento de la población conduce a una disminución en el consumo. En contraste con las familias jóvenes, las generaciones más mayores se han asentado y no fomentan las tendencias de crecimiento. Un factor problemático adicional es que la baja disposición al consumo conduce a la presión de los precios entre los competidores y, por lo tanto, a la deflación. Los consumidores ancianos están menos dispuestos a hacer nuevas compras si piensan que pueden hacerlas más baratas en el futuro. Las condiciones en Japón pueden tomarse como un ejemplo para la zona euro y Alemania sería la potencia más afectada por la pérdida de población. Para las generaciones más jóvenes, el desafío de generar crecimiento se está volviendo cada vez más difícil.

Los nuevos mercados en crecimiento ofrecen oportunidades para los inversores

Pero el cambio demográfico también ofrece oportunidades desde un punto de vista microeconómico. La medicina genética ya está avanzada y, a largo plazo, permitirá el desarrollo de medicamentos específicos y, por lo tanto, reducirá los costes de ciertos tratamientos. Así, las empresas sanitarias tienen interesantes oportunidades para posicionarse. El sector de la enfermería es también un sector en crecimiento y las empresas pueden beneficiarse del cambio demográfico si tratan las necesidades de las personas mayores.

En este contexto, la automatización también es un tema interesante, aunque, excepto en Japón, todavía hay grandes reservas sobre los cuidadores robotizados. No obstante, el futuro de este sector es prometedor en las tareas en las que los trabajadores tradicionales puedan ser reemplazados. En China, por ejemplo, hay una creciente escasez de trabajadores inmigrantes, y la automatización debería ayudar a contrarrestar la falta de mano de obra.

Las tendencias de crecimiento estructural prometen perspectivas de retorno a largo plazo

Los inversores se pueden beneficiar de las tendencias de crecimiento estructural, ya que es posible pronosticarlas con mucha antelación y se mantienen a largo plazo, aportando una mayor seguridad a los inversores. Esto se ha demostrado con la historia, donde los sectores han dominado siempre por un promedio de 50 a 70 años. Sin embargo, para aprovechar este crecimiento, necesitamos una amplia experiencia y un pronóstico basado en el análisis. De esta manera, los retornos se pueden generar con un perfil de riesgo / retorno atractivo a pesar de los cambios demográficos.