Y dura, y dura… Así está la crisis, la global y sobretodo la española. A pesar de que alguien vea o quiera ver brotes verdes, es más un espejismo que una realidad. Nos guste o no, estamos en un país que roza los cinco millones de parados. Ese es el verdadero problema.


Eso que parece ser un juguete, sin pilas de repuesto, el paro, tiene como primera consecuencia evidente que no se genera producción. Pero es que eso conlleva que no se ahorra, no se consume (no se demanda) y por lo tanto, las empresas tienen una menor necesidad de producir. Por eso “sobran” empleados. Hay demasiada gente dispuesta a trabajar y por tanto los salarios caen.

El miércoles pasado, conocíamos un estudio del INE (Instituto Nacional de Estadística) en el que salía a la luz, una realidad dolorosa. El paro, ni con baterías nuevas, no nos lo admiten ni en el hospital de juguetes… Sin olvidar la tasa de desempleo, de los afortunados que trabajamos, hay un 30% que no llega a 1000€ al mes y otro 40% que están entre 1000€ y 2000€ al mes. Eso es como tener un coche teledirigido que sólo anda hacia atrás, sí, se mueve, pero dan ganas de dejar de jugar con él.

Con este panorama, no podemos estar bien dentro, pero es que desde fuera, tampoco nos ven bien, ni a nosotros ni a quienes nos dirigen. Financial Times publicó la semana pasada una lista en la que se valoraba a los ministros de Economía de la zona euro. Lo que aparentemente es más destacable es que De Guindos es el peor valorado, eso sí mencionan, como virtud, que habla inglés fluido. Sin embargo, esa conclusión me da qué pensar y lanzo varias preguntas al aire.

Primera, es más grave eso o que esté por debajo del griego, un país rescatado varias veces? Dos, tanto llama la atención que un dirigente de este nivel sepa inglés como para destacarlo en el informe? Aunque, pensándolo bien y teniendo en cuenta los precedentes… puede ser. Y tres, como es posible que esté mejor valorado que Elena Salgado en su momento? No es éste el resultado de aquella gestión? De acuerdo en que las pilas se cansan de usarlas, pero 5 millones… no hay hospital que lo aguante…

Puede que en parte, y sólo en parte, lo que tengamos que hacer todos los españoles sea ponernos nosotros mismos las pilas (a poder ser fabricadas en España). Sin embargo, después de que nos han metido todas las pilas por… donde no era (subida de IVA, recortes, sanidad, educación, IRPF, etc), uno le da vueltas a la cabeza.

Y después de tantas vueltas dadas a la cabeza durante todo el año, llegamos al cuarto viernes de noviembre, o lo que es lo mismo, lo que los americanos llaman Thanksgiving (día de acción de gracias). Si empezamos a dar gracias a la gestión hecha hasta el momento, un segundo después hemos terminado.

Lo que tenemos que aprovechar es que los del otro lado del charco tienen el Black Friday (Viernes Negro), y ya estamos empezando a importar. Un día cuyo nombre nada tiene que ver con aquel Lunes negro del crack bursátil. Se llama así, porque ese día es el que comienzan las compras navideñas y el consumo se dispara de tal manera que los comercios pasan de tener números rojos a tener números negros en los resultados. Aquí, en España, lo mejor que conseguiremos será pasar de números rojos a “coloraos”.

Por lo tanto, y después de tantas pilas gastadas, debemos darnos cuenta de que estando como estamos sin pilas y sin plaza en el hospital de juguetes. Deberíamos hacer como antaño. En aquella época con un poco de imaginación éramos astronautas o futbolistas dando patadas a un globo. La única diferencia es que ahora a esa imaginación hay que sumarle un cirio a Santa Merkel y hacerle señales claras para que lo vea. Eso sí, señales de humo, que no tenemos pilas.