
Esta iniciativa es sólo la punta del iceberg, ya que hay una cantidad enorme de trabajo a futuro ya que este proveedor norteamericano planea expandir su oferta en renta fija en este año.
Según se lee en la propia web, los flujos a ETF están sesgados hacia renta fija de alta calidad, que es la parte más líquida del universo, lo que representa menos desafíos en su implementación.
Hay una fuerte demanda hacia la renta fija, y de factores con foco en renta fija cada vez más, debido a una manera más integral de construcción de los fondos por parte de los gestores.
Sin embargo, MSCI comenta que el siguiente paso será proveer estos índices de renta fija de alta calidad, pero en otras monedas y llegar a incluir la renta fija de alto rendimiento considerando principios ESG. En los últimos 10 años, el interés en ESG se ha acelerado entre los participantes de la industria.
Según comenta Hitendra Versani, estratega por factores de MSCI, las calificaciones de ESG son relativas a la industria, por lo que se está buscando lo mejor en su clase en una industria. Si bien, los inversores pueden expresar su preferencia por las empresas con un alto grado ESG utilizando sus derechos de voto, eso no es aplicable a los bonos. Pero la manera de influir de los inversores es al no proporcionar financiamiento a menos que cumplan ciertos estándares. Así se observa en los diferenciales o spreads de índices con una inclinación ESG a uno que no, los de ESG tienden a tener spreads de crédito más estrechos.
Si bien, es renta variable es muy conocido que las acciones tienen valoraciones más altas con ESG, en el caso de los bonos corporativos existe un patrón similar, donde los rendimientos ajustados por riesgo están en línea o son ligeramente más altos en términos absolutos, pero el puntaje ESG es materialmente más alto, posiblemente una mejora del 20% en el perfil de ESG, sin un detrimento en la rentabilidad, pero con una mejora en el perfil riesgo / rendimiento significativo.

