Los primeros tres trimestres han pasado con aprobado en la mayor parte de los índices de renta variable, algunos incluso con nota, y parece que éste seguirá siendo el activo de la segunda parte del año.

Eso sí, siendo selectivos hay que elegir mejor Europa que EE.UU. Pero ¿y sobre la renta fija? Pues aunque parece que hay poco que rascar, lo cierto es que hay regiones como las emergentes que todavía tienen mucho que ofrecer.

Aunque el primer semestre anticipaba lo que posteriormente se ha confirmado, pocos aventuraban que fuera el selectivo español el líder de esta primera parte del año y con mucha diferencia respecto al resto. Quizás ese podría ser el motivo por el que muchos adelantan que, en los próximos meses, será la bolsa española la que echará el freno para consolidar. 


Europa en renta variable...
Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult reconoce que el Ibex35 ha llegado a unos niveles en los que está caro por PER. “Nosotros hacemos un ejercicio viendo cómo estaban el DAX o el S&P500 cuando comenzaron a tirar en 2009 y, entonces, estaban también caras por PER porque las empresas estaban castigadas por beneficios. Sin embargo, cuando comenzaron a tirar los beneficios, los PERes se regularizaron, bajaron pero la bolsa siguió subiendo”.

Y sin embargo, nadie duda de que Europa sigue siendo elección frente a Estados Unidos. Por valoración, “Europa está infravalorada un 20% mientras que USA tiene una sobrevaloración del 25%”, explica Ricardo Sánchez Seco, analista independiente.Si invierte en Europa pues “podría pasarle como en los años ́70 que, a medida que el crecimiento económico se va notando, la bolsa lo repercutirá”. Patrice Gautry, economista jefe de UBP espera “un retorno de doble dígito en la renta variable, particularmente de la renta variable europea, gracias al rebote de la actividad económica desde un entorno de recesión a un crecimiento razonable, en primer lugar. Además, estarían las buenas noticias que provienen del sector corporativo en términos de apalancamiento operacional y por último, esperaríamos más inversión extranjera tras el anuncio de las amigables políticas del BCE”.

El fondo que mantiene Celine Giffard, responsable de fondos de Selfbank en cartera es el JPMorgan Europe equity Plus (LU0289214628), “un fondo 130/30. Al invertir un 130% en posiciones largas y un 30% en posiciones cortas, los gestores del fondo tienen la posibilidad de trasladar un mayor número de ideas a la carteras infraponderadas o sobreponderadas en comparación con otros fondos”.


...Y emergentes, en renta fija

Pero ¿qué ocurrirá con la renta fija? Más de lo mismo. A pesar de la caída en rentabilidad que han sufrido los principales mercados de deuda, al calor de las continuas inyecciones de los bancos centrales en el sistema, todavía es posible encontrar algún tipo de oportunidad.

En Europa, parece imposible que volvamos a ver en los bonos periféricos las rentabilidades como las que nos han ofrecido en los últimos tiempos. “Después de haber visto las primas de riesgo más altas de la historia, ahora están en unos niveles muy reducidos y, en algunos casos, con unas rentabilidades en mínimos históricos”, recuerda Alberto Loza, director comercial en Credit Agricole Mercagentes.

Sin embargo, puede que aun quede cierta rentabilidad por ofrecer “en los fondos con duración elevada pero, con un cierto riesgo”. La idea de traspasar las posiciones a otro tipo de renta fija más flexible, prosigue Loza, es adecuada con lo que fondos como el BlackRock BSF Fixed Income Global Strategies (LU0438336264) o el JPM Income Opportunity (LU0289473059)


¿Cuál es el mayor riesgo para su cartera?

Los inversores seguramente contestarían que una repentina subida de tipos, un aumento inesperado de la inflación o un recrudecimiento del conflicto en Ucrania. Todos estos son riesgos que pesan. Pero probablemente el mayor factor de riesgo se llama complacencia, es decir sentirse satisfecho de cómo estas las cosas (o la rentabilidad que uno esté consiguiendo –el Ibex, por ejemplo, acumula un 15% en 2013 tras el 26% del año anterior–). Esa complacencia, dentro de un mercado alcista, hace que tengamos más confianza en nosotros y en nuestra habilidad.

Es cierto que la actuación de los bancos centrales, llevando los tipos de interés a niveles bajos, está forzando a ahorradores, que antaño se conformaban con los depósitos, a asumir más riesgo. En términos agregados no es mala cosa. En general los inversores suelen ser demasiado cautos y aumentar el nivel de RV en las carteras (desde los niveles actuales) suele ser una decisión acertada de cara a la rentabilidad que uno puede obtener a medio o largo plazo. Dicho esto, uno debe ser consciente de que puede que esté pasando de un nivel de riesgo a otro y entender las consecuencias de esta decisión (mayor volatilidad de la cartera, periodos de retornos negativos, etc).

Pero, ¿cómo saber si uno es demasiado complaciente y está asumiendo un riesgo demasiado elevado? Lo primero, es evaluar lo que uno tiene en su cartera: es decir, saber qué peso tienen las acciones o los bonos en el conjunto de su patrimo- nio y atribuir a cada tipo de inversión un determinado nivel de riesgo. Las acciones, evidentemente, deben clasificarse como de “riesgo alto” y los productos moneta- rios como de “riesgo bajo”. Más complicados son los fondos de RF, ya que hay unos pueden ser calificados de riesgo bajo (como los fondos diversificados de corto plazo) y otros que deben ser vistos como de riesgo alto (como los high yield o los fondos de renta emergente).

Creo que si uno puede ver su cartera en función del grado de riesgo asumido más que de los tipos de activos incluidos en ella puede tener una mejor percepción de su capacidad de asumir riesgos.

Y ¿si nos vamos a emergentes?...

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