La rebaja de los tipos de interés ha llevado a los bancos a sufrir una situación de anorexia en sus  cuentas. Las fuentes de ingresos han caído, ya no es tan rentable prestar como antes (eso en caso de que haya demanda solvente) y las salidas para aumentar la rentabilidad son escasas y complicadas. Los expertos analizan cómo los bancos españoles pueden salir a flote.
 
El mantenimiento de unos tipos de interés muy bajos, o incluso negativos, junto con la atonía de la demanda de crédito y la debilidad económica limitan la capacidad de generación de rentabilidad por parte de las entidades bancarias, como se puede palpar en las cuentas de los principales bancos españoles, los cotizados en el Ibex 35:
 
roes bancos españoles

Así pues los ROE (rentabilidad sobre recursos propio) en exiguos casos superan el 10% y los ROTE (rentabilidad sobre recursos propios tangibles) muestran unas diferencias abismales. ¿Qué hacer? Desde la AEB nos indican que “hay que esperar que la rentabilidad de las entidades bancarias, que está muy afectada por tipos de interés anormalmente bajos, pueda recuperarse cuando los tipos comiencen a subir. Asimismo, a esta mejora de la rentabilidad contribuirá sin duda la necesidad, cada vez menor, de hacer grandes provisiones para saneamientos (la tasa de morosidad está también mejorando paulatinamente) y la eliminación de activos improductivos. En suma, hay un gran margen para la mejora de la rentabilidad de nuestros bancos, si bien acertar con el modelo de negocio sigue siendo la pieza fundamental de este puzle”.
 
Pero está claro que la necesidad apremia y los bajos tipos de interés nos acompañarán durante un largo periodo de tiempo, por ello, el Banco de España destaca en su último informe semestral unas pautas que considera que pueden o deben seguir las entidades para aumentar sus ROEs: “es preciso  reducir los costes, obtener una mayor dimensión sin descartar fusiones, y adaptar el modelo de negocio a los cambios del mercado, incluido el proceso de digitalización”. Vayamos por partes…

Reducción de costes
Según un estudio de EY, en los próximos doce meses la banca española podría recortar costes en un 4,56% (el mayor recorte de toda Europa) y entre las opciones para conseguirlo está la reducción de la red de cajeros y oficinas, una vía de escape por la que ya han mostrado públicamente su inclinación varias entidades. De hecho, si queremos parecernos a nuestros vecinos europeos, tendríamos que reducir el número de sucursales por habitante de las 70 actuales, a las 28 en las que se sitúa la media europea.  

En este sentido, desde BBVA ya hna reconocido públicamente que acabarán con una red de apenas 1.000 oficinas en España, frente a las 3.800 oficinas de la actualidad, pero sin concretar en qué plazo. Santander, por su parte, también ha anunciado que cerrará 400 oficinas. Siguiendo este camino marcado por los grandes, la banca española podría cerrar 3.000 oficinas y acabar con 15.000 puestos de trabajo más hasta 2019, según proyecta Funcas, lo que redundará en un ahorro millonario de costes estructurales y personales. 


Adaptar el modelo de negocio a los cambios del mercado
Adaptarse al entorno tecnológico, o morir. En este punto hay que hablar de las fintech o empresas tecnológicas financieras. Este nuevo actor ha irrumpido con fuerza en el sector financiero mundial y puede resultar un competidor incómodo pues “las fintech hacen competencia a la banca tradicional dando préstamos y ofreciendo transferencias internacionales a unas comisiones muy bajas o, incluso en las transferencias de divisas se están ofreciendo a precio de cambio actual o sin comisiones”, destaca Carlos Sureda, fundador de Excelend. Un dato destacable de la fuerza de este “David” es que en EEUU los costes de las sucursales bancarias (y es un país mucho menos bancarizado que España) cubren los costes totales del negocio de crowdlending del país y los costes operativos sobre el capital prestado de la banca tradicional americana son del 7% y de los crowdlending son del 2%.

No obstante, esta competencia también puede convertirse en un aliado. En este sentido, Antonio Herráiz, profesor del IEB, explica que “las tecnologías digitales pueden ayudar a la banca a recuperar parte de su rentabilidad. En primer lugar, aportando ingresos adicionales a través de nuevos negocios que antes no ejercía, para ello será fundamental la correcta utilización del big data para conocer en detalle a sus clientes. En segunda lugar aprovechando estas tecnologías digitales para optimizar el gasto actual y construir un modelo operativo bancario mucho más eficiente”.

Si bien las fintech pueden ayudar a abaratar los costes de los bancos, esto puede ser un arma de doble filo para ellos mismos, pues si la mejora de precio se transmite también a los clientes, el gran beneficiario será el cliente que podrá obtener servicios de forma más barata y conveniente, no el banco, que busca desesperadamente obtener ingresos. Toda vez, podrían mantener las comisiones por estos servicios (que ya nos tienen acostumbrados) o incluso cobrar por algunos que actualmente son gratuitos.


Cobro de comisiones
Víctor Peiro, director de análisis de Beka Finance, considera que “los bancos cobrarán por los depósitos. Por ahora los bancos sólo se lo han planteado para grandes depósitos por encima de 300.000 euros, pero todo dependerá de la evolución del tipo de depósito del BCE”. Además, Peiro cree que también van a tener que cobrar por “otros servicios y, especialmente, por asesoramiento”.

En esta jungla el cliente no tendrá escapatoria pues “cobraran comisiones por servicios que sean difíciles de sustituir. Y como lo harán en modo cártel, subiéndolas todos a bloque, será difícil encontrar un proveedor que no lo haga, salvo de nicho de mercado tipo ING”, prevé José Lizán, gestor de SICAVs de Auriga SV.
 
Por el contrario, para blindarse de tener que pagar ellos por la concesión de créditos, los bancos ya están aplicando “cláusulas cero”, es decir, una disposición por la que las entidades se niegan a pagar al cliente en caso de que el euríbor caiga hasta el punto de que se coma el diferencial de las hipotecas dando lugar a intereses negativos.

Fuente: Banco de España

Además, como critica Carlos Sureda, “los bancos están vinculando a los clientes con otros productos –seguros, tarjetas…- y, por tanto, con comisiones adicionales, ya que el negocio prestatario no les sale tan rentable como antes”.


Adquirir una mayor dimensión
Aunque el regulador lo vea como una opción para mejorar la rentabilidad, desde el propio sector es una medida criticada. Así pues, Víctor Iglesias, consejero delegado de Ibercaja, dice que “un mayor tamaño no es sinónimo de una mayor rentabilidad. De hecho, le banco más rentable del mercado es Bankinter y es el quinto más grande”.  Además, se mostró crítico con la concentración bancaria porque juzga que rompería la biodiversidad financiera y “el oligopolio al que nos quieren llevar es un error”.

Ahora bien, la realidad es que las fusiones van acompañadas de ahorro de costes pues, como explica José Lizán, “las fusiones entre bancos van acompañadas de EREs de la plantilla, lo que les posibilita ganar cuota de mercado sin los costes asociados. Esta es una dinámica que nosotros esperamos ver a 3 años vista”. Este experto cree que al final quedarán sobre el tablero de juego “Santander, BBVA, Bankinter, Caixabank y Sabadell y Bankia acabará fusionada con BMN y Unicaja (que está preparando su salto al parqué) también acabará dentro de otro gran grupo corporativo, como le pasará a Liberbank”.