Una vez más, los mercados de renta variable deberían estar entre los grandes ganadores de este  año. Europa podría comportarse bien de nuevo. Las acciones europeas tienen potencial de revalorización y las valoraciones se están volviendo atractivas incluso aunque el crecimiento de los beneficios debería tomar ahora el timón. Las fusiones y adquisiciones deberían seguir siendo un tema importante en los próximos meses y en este sentido el sector de las telecomunicaciones y el de los medios de comunicación disfrutan de atractivas perspectivas.  A pesar de la existencia de poderosos favores de apoyo y de la fortaleza de la economía,  los mercados europeos no han sido inmunes a los nuevos envistes de la volatilidad.  En 2015 vimos tres momentos en los que la volatilidad alcanzó el 15-20%.  Estas turbulencias indican que es fundamental adoptar un enfoque flexible a la hora de invertir con el objetivo de capear las sucesivas fases de pesimismo y optimismo.
 
En Estados Unidos, la Fed acabó con la incertidumbre en diciembre después de confundir al mercado durante varios meses con su comunicación poca clara, pero, sin embargo, la economía sigue recuperándose.  Esto significa que los valores cíclicos tiene un sólido potencial.  Los cambios en la percepción sobre la inflación actuaron como un poderoso catalizador, sobre todo para los valores financieros.  Y algunos  temas con fuerte poder de fijación de precios, como el big data o las compañías del sector salud deberían también seguir comportándose bien.
 
En Japón,  después de los buenos resultados de 2015,  los mercados de renta variable serán menos atractivos este año, incluso aunque los fundamentales económicos del país siguen siendo sólidos. En los países emergentes, algunos activos podrían volver a ser atractivos, liberándose del pesimismo de los inversores. Podríamos decir que en 2015 hemos visto la mayor parte de la corrección. En cualquier caso,  algunos desafíos como los altos niveles de contaminación en India y China están creando sólidas oportunidades de crecimiento para determinadas empresas. Podemos encontrar entidades que operan en el sector de comercio electrónico, en el sector sanitario y en el de turismo que no solo son de mejor calidad que sus homólogos de los países desarrollados sino que además cotizan a niveles más bajos.
 
Por su parte, en cuanto al mercado de renta fija, en el entorno actual caracterizado por débil crecimiento y baja inflación, preferimos los bonos de la zona euro. La compra de activos a través del programa de flexibilización cuantitativa (QE) actúa como un factor positivo. El BCE ha creado un clima de confianza que alentará a los inversores a que sigan invirtiendo en este mercado durante un tiempo.  Sin embargo, las expectativas de inflación tanto en el mercado europeo como en el norteamericano son bajas y esto podría suponer un problema, sobre todo si el crudo recupera el nivel de los 50 dólares.
 
Los bonos high yield europeos ofrecen un retorno atractivo de cerca del 5%, a pesar de que es inferior al del mercado americano (más arriesgado y volátil). Las tasas de impago en Europa se mantienen en niveles bajos cercanos al 2%. No obstante, sacar el máximo rendimiento posible de este segmento de bonos significa ser muy riguroso con la selección. Por ejemplo,  los bonos B son interesantes, sobre todo si se los compara con las emisiones BB.
 
Por otra parte, la deuda subordinada financiera se está beneficiando de la introducción de un nuevo marco regulatorio para los bancos y compañías de seguros.  Están surgiendo nuevos instrumentos de capital y la emisión de los ratings de las empresas está mejorando. Para los bancos y compañías aseguradoras que se vean implicadas, sus beneficios serán más bajos, pero menos volátiles. Por último, la combinación de atractivas perspectivas para los mercados de renta variable unido a la existencia de empresas con balances saneados ofrece un fuerte respaldo para los bonos convertibles que ayudan a reducir el riesgo en una asignación a renta variable al limitar la volatilidad o a mejorar la rentabilidad en una cartera de bonos tradicionales.
 
La decisión de la Fed de poner en marcha una subida de tipos gradual ofrece cierto apoyo al dólar, pero la magnitud de la apreciación en los últimos 18 meses – y las tasas de crecimiento sólidas, pero nada extraordinarias de la economía americana-  pondrá un freno  a futuras subidas. Para los próximos meses,  invertir en el yen  y en las divisas de los países emergentes que disfruten de una buena situación representa una interesante oportunidad de diversificación.
 
Philippe Uzan, Director de Inversiones en Edmond de Rothschild AM (France)