Ana Guzmán, Responsable Senior de desarrollo de negocio en Aberdeen, explica la situación actual de los mercados emergentes, así como las oportunidades de inversión. 
Evidentemente en estas últimas semanas pasa por el Este de Europa, Ucrania y Rusia. ¿Cree que pueden existir oportunidades de inversión en algunos de los países involucrados después de las caídas en bolsa en Rusia, por ejemplo?

Efectivamente Ucrania es el país que está más de actualidad. De hecho, se ha conocido que tanto Europa como el resto de países del G7 se unen a Estados Unidos, en cuanto a ampliación de sanciones no sólo en cuanto a empresas sino también a personas físicas. Las personas que tengan activos se les van a congelar. Dicho esto el futuro es muy incierto, hay mucha incertidumbre, y tampoco parece que las medidas que se están tomando sean del todo contundentes.

Es cierto que en Rusia en lo que llevamos de año el rublo ha perdido un 8% y el mercado ruso ha descendido un 13%, además de que S&P les bajó el rating un escalón por encima del bono basura. Estamos viendo que han tenido que subir los tipos 50 puntos básicos hasta el 7,5% para proteger la depreciación de su divisa.

En cuanto a oportunidades vemos ahora mismo que es un momento muy incierto, con la situación tan cambiante, y creemos que no es el momento adecuado para que un inversor particular tome posiciones ante esta situación.

¿Hay algún fondo específico para la zona?

Lo que es en Ucrania per sé, un fondo que invierta en el país, que yo conozca no existe. Sí que es verdad que los fondos que invierten en mercados emergentes tanto de renta fija como de renta variable hay posiciones en estos países. En concreto, uno de nuestros fondos de renta fija, tenemos unas posiciones muy pequeñas en Ucrania en crédito, no en gobierno local y con plazos de vencimiento muy cortos.

Si no quisiéramos poner nuestro dinero en estos valores, ¿habría alguna fórmula alternativa de inversión, por ejemplo, a través de los precios del gas u otro activo?

Es verdad que se puede invertir en las materias primas directamente vía fondo de inversión que invierta en futuros de commodities o a través de ETF’s. Lo que también es cierto es que consideramos que es un activo muy volátil y hay mucha incertidumbre por lo que no lo recomendamos más que para aquellos inversores que tengan un conocimiento muy profundo. Por otro lado, donde podría haber una oportunidad de inversión, quizá con una vinculación no tan directa con Ucrania pero sí con el precio del gas, serían empresas relacionadas con el shale gas en Estados Unidos.

Pasamos a China. En lo que llevamos de año, hemos visto algunos datos algo contradictorios, además, de los primeros default de bonos privados en el país. Por no hablar del anuncio de algunas medidas para activar la economía por parte del gobierno. ¿Qué nivel de crecimiento prevén para este año?

China es otro de los aspectos que más preocupa, sobre todo para el devenir de los países emergentes. Como decía Jim Rogers: “Cuando China estornude el resto del mundo se cogerá un constipado”. Es lógico que la preocupación esté ahí. Sin embargo, según datos del gobierno, el crecimiento que se espera para la región es del 7,5%. Aunque es verdad que hemos tenido datos últimamente por debajo de lo que estábamos acostumbrados. Lo que también observamos es que el gobierno tiene un firme compromiso para cumplir ese porcentaje. Sin ir más lejos el pasado mes adoptó un par de paquete de medidas de estímulo para la economía. En cuanto al tema del sistema bancario, desde nuestro punto de vista, es sano incluso que el gobierno deje que algunas de las emisiones entre en default para que tampoco se acabe por eliminar el perfil paternalista. Aunque también introduce volatilidad a los mercados.

¿Cómo cree que va a afectar la moderación del crecimiento económico en este país al resto del mundo? ¿Veremos, por ejemplo, nuevas caídas en los precios de algunas materias primas?

Está claro que el principal consumidor de materias primas no deja de ser China. De hecho, la bolsa chilena acumula siete días de caídas consecutivas por la evolución de los precios del cobre. Por tanto, aquellas materias primas relacionadas con el sector industrial tendrán un impacto lógicamente. También pesamos que es saludable tener un gobierno que está intentando que la economía deje de estar basada solo en la exportación y el sector público, para de una manera más ordenada basarse en el crecimiento interno.

¿También podría afectar a la evolución de las economías de países muy ligados a China? ¿Cuáles, por ejemplo?

Principalmente a los principales exportadores de materias primas y a productores. El caso de Chile como hemos dicho con el cobre. Brasil y México por el tema de la energía. Países como Rusia, porque es el principal proveedor de energía para China. O Sudáfrica, por el tema de los minerales preciosos.

Cambiando de tema, ante un escenario de posible anticipación de subida de tipos de interés en Estados Unidos, ¿cómo afectaría a los países más dependientes de la economía estadounidense como es el caso de México?

Al final cuando se suben los tipos de interés no deja de ser porque se espera un mayor crecimiento de la economía, por lo que se puede adoptar una serie de medidas que hagan que enfríen algo la economía o que no necesiten tanto estímulo. Al incrementar los tipos de interés se atrae capital, por la expectativa de una mayor rentabilidad. Y se sale de aquellos países en los que vemos que tiene menos oportunidades o por retorno o por riesgo. Esto conlleva una apreciación del dólar y una deprecación de la divisa de aquellos países más relacionados con Estados Unidos.

Afecta a los mercados emergentes. Si suben los tipos de interés, se encarecen los compromisos que se tienen tanto por el pago del nominal como por el pago de los cupones. Eso provoca que toda la deuda de los emergentes contraída en dólares cueste más pagarla, por lo que las cuentas del gobierno se ven afectadas.

Por el contrario, tiene aspectos positivos. Latinoamérica es muy dependiente del crecimiento de Estados Unidos. Por lo tanto, si le va bien, a ellos también. Además, se aumenta la competitividad de estos países al depreciarse su divisa. De hecho, salieron las cifras de México que superó en competitividad a China.

Por último, no olvidemos que los países emergentes tienen cada vez menor dependencia de los países desarrollados. Muchos están emitiendo en moneda local, por lo que les afecta menos, y por otro lado el número de reservas de los bancos centrales han aumentado en euros fuertemente.

¿Una posible modificación del tapering cómo afectaría a estos países emergentes de los que estamos hablando?

Nosotros pensamos que la modificación de los estímulos monetarios por parte de la FED está prácticamente descontada. No es el principal riesgo que tienen los mercados emergentes salvo que las medidas que se están adoptando tuvieran un giro inesperado y la reducción de estímulos sea mayor a la que se está viendo hasta ahora.

Consideramos que desde la crisis del 29 el gobierno se precipitó en tomar medidas y ahora está actuando de forma muy clara. Por tanto, no esperamos que vayan a reducir fuertemente. En resumidas cuentas, no pensamos que el tapering sea el principal riesgo para los emergentes.

En cuanto a Brasil estamos apenas a dos meses del inicio de la celebración del mundial de futbol. ¿Qué prevén para este país este año? ¿Les parece interesante para invertir este año?

En Brasil siempre hemos visto muchísimo atractivo tanto desde el punto de vista de la renta variable como de la renta fija. Ha sido uno de los países que más perjudicado se ha visto a principios de año. Por el lado de la divisa con la gran depreciación, que les obligó a subir tipos. Es por ello por lo que vemos que las valoraciones son aún más atractivas. Además, parece que Dilma Rouseff no se postula como el candidato ganador en las elecciones, lo cual se ha interpretado por el mercado como muy positivo. A nivel microeconómico, las compañías brasileñas están sentadas en liquidez y tienen una gestión muy buena.

En cuanto a las divisas de estos países, a primeros de año vimos un shock en el nivel de reservas de Argentina, lo que provocó una crisis en divisas de países como Turquía, Sudáfrica, otras monedas latinoamericanas. ¿Estamos a salvo de un nuevo episodio?

La verdad es que a principios de año se dieron un cúmulo de desgracias que también impulsaron esta fuerte depreciación de las divisas. Estalló el conflicto de Ucrania y también la caída del peso argentino. Por otro lado, a diferencia del año pasado, que el temor de los emergentes era el tapering, empezó a ponerse en valor los países que tenían síntomas de crecimiento con aquellos que tienen unos mayores déficit por cuenta corriente y no estaban adoptando las medidas necesarias para poder hacer frente a los problemas con los que se enfrentaban. Ahí se vieron afectados los cinco denominados frágiles que son Brasil, India, Turquía, Sudáfrica y Tailandia, que tuvieron que subir tipos de interés para frenar la caída de la divisa. Hay países como Turquía que están más reticentes a tomar reformas. Ahora mismo no vemos una deprecación tan fuerte de las divisas.

¿Cree que tras las caídas que han sufrido en las últimas semanas podríamos encontrarnos oportunidades en estos activos?

Hay que tener en cuenta que a los mercados emergentes no los podemos considerar como a un todo. Son países de diferentes continentes y cada uno con diferentes características. Dicho lo cual, en general, y siendo muy selectivos, sí que pensamos que es un momento muy bueno para entrar en emergentes. Llevamos tres años en los cuales estos países están rezagados en comparación con el resto de países desarrollados y además esta serie de reformas pensamos que han dejado estos países en valoraciones muy atractivas.

Por último, ¿cuáles son las principales recomendaciones en países emergentes de Aberdeen?

Si vamos por regiones, yendo a Latinoamérica, somos positivos en Brasil y México. En Sudáfrica haríamos más selección por compañías. Y dentro de Asia, a nivel microeconómico consideramos que hay muchas oportunidades en India y somos muy positivos también en la zona del norte de África. Donde somos menos positivos, lógicamente, es en Europa del Este.