Habría que remontarse a la Guerra Fría para recordar una dialéctica bélica tan intensa como la que se está produciendo en las últimas semanas entre dos líderes políticos como son los presidentes de Estados Unidos y Corea del Norte. Y cuando los vientos de la guerra aúllan, los mercados se preparan para adaptar sus carteras incorporando compañías militares. Aunque el buen comportamiento de este sector no es nuevo, se trata de una tendencia que nos acompaña desde hace años.

Como si de un acontecimiento planetario se tratara, Donald Trump y Kim Jon Ung, los excéntricos presidentes de Estados Unidos y Corea del Norte, se han unido en un momento para rescatar una dialéctica bélica prácticamente olvidada desde hacía décadas. Aunque casi nadie duda de que cualquiera de estos mandatarios, sobre todo el asiático, pudiera en un momento de enajenación cumplir cualquiera de sus amenazas, lo cierto es que no parece que la situación irá mucho más lejos.

Pero es cierto que el mundo ha vuelto a recubrirse de una pátina mucho más belicista. El pasado 27 de febrero Donald Trump arengaba a las masas afirmando que Estados Unidos “ya no gana guerras y no combate para ganar. A partir de ahora tenemos que ganar guerras o no lucharlas”. En ese momento el presidente republicano había pedido un aumento del presupuesto militar para el país de un 10%, hasta casi 640.000 millones de dólares.

Se trata de una cantidad inmensa cuando se compara con el del resto del mundo, pero lo cierto es que en el globo el gasto militar en el mundo no ha dejado de caer en los últimos cincuenta años. Según los datos del Banco Mundial, desde 1960 ha descendido desde algo más del 6% hasta poco más del 2% del PIB en 2016. Y esto podría estar a punto de cambiar.

% del PIB invertido en gasto militar

Banco Mundial

Fuente: Banco Mundial

Este cambio no  se produciría, precisamente, por la amenaza de Corea del Norte, que ya forma parte del famoso “eje del mal”, aquella expresión que acuñó el entonces presidente norteamericano George Bush. En los últimos cinco años las compañías del sector no han hecho nada más que subir espoleadas por el incremento de la inseguridad global provocada por el alza del terrorismo en todo el mundo y por conflictos diferentes conflictos como la Guerra de Siria.

A los expertos le parece que el aumento de los presupuestos en armamento no será algo único y exclusivo de Estados Unidos, y que otras zonas como la propia Europa, escenario de uno de los campos de batallas del ISIS en los últimos años, tendrá que destinar más dinero a en protección.

Solo en estos últimos cinco años, las compañías ligadas a la industria armamentística no han dejado de subir en bolsa. La que más se ha revalorizado ha sido Northrop Grumman, con subidas de más de un 300%. Pero absolutamente todas las grandes empresas ligadas a este negocio han experimentado subidas en los mercados superiores al 100%, la que menos, eso sí, la europea, Airbus.

Militar cinco años

En los últimos doce meses, Boeing y Kratos Defense son las que más han subido en los mercados, con alzas de entre un 70% y un 80%.  ¿Veremos más subidas?

boeing

Fuente: Google

El consenso recomienda sobreponderar todos estos valores, aunque el potencial que tendrían a partir de ahora no sería equivalente a todo lo que ya han corrido.

Lockheed

Kratos sería la compañía que más podría subir hasta alcanzar su precio objetivo y no sería ni un 20% desde los niveles actuales de cotización. 

Potencial militar en bolsa