Hoy tenemos una sesión apasionante en Europa porque tiene lugar en un momento muy especial, en una época del año muy especial, y unos factores que se han puesto encima de la mesa de gran calado.
 
Comenzamos por ser conscientes de que hoy comienza el éxodo en prácticamente todas las partes del mundo de todos aquellos que mañana van a celebrar el día de acción de gracias, por lo que el ánimo del mercado no es el mismo que en cualquier otro día del año. Mañana comienza un largo fin de semana en donde Wall Street estará cerrado mañana y el viernes tiene sesión más corta de lo normal, pero prácticamente se pude considerar que estará cerrado porque los puestos laborales estarán bajo mínimos.

Además, hoy tendremos una gran cantidad de datos macroeconómicos porque se juntan los de los dos próximos días en el día de hoy.

Teniendo en cuenta que Estados Unidos puede estar más flojo de lo habitual, el ver que ahora mismo los futuros del nocturno están prácticamente planos, añaden un peso extra a la zona de resistencias de Europa que no hemos conseguido superar en ningún momento con el rally que ha vivido Estados Unidos tras la elección del nuevo presidente, lo que nos deja más mirando hacia abajo que hacia arriba, por lo menos en el día de hoy.

Hemos conocido los índices de directores de compra tanto de Francia, Alemania como de la zona euro y el compuesto de la euro zona ha quedado mejor de lo esperado, lo que sigue manteniendo la esperanza de que el crecimiento sea positivo por las correlaciones que hemos visto en el pasado entre la tasa de crecimiento y este dato.

Sin embargo, lo que nos ha metido en negativo son dos factores, uno aparecido en el mercado de deuda con el Banco Central Europeo como protagonista, y el otro una nueva regulación que afecta al sector bancario.

Comenzando por los bonos, en todo lo que llevamos de mes tenemos un comportamiento bastante diferente entre el mercado de deuda en Estados Unidos y el que estamos teniendo en Europa. Vale que los dos han estado descontando un entorno más inflacionario porque es lo que se supone que traerá la nueva administración de Estados Unidos con esa reurbanización del país y que podría seguirle de cerca Reino Unido. En general, subidas de tipos en todos los plazos como hemos visto en prácticamente todas las subastas de deuda aparecidas en Estados Unidos desde las elecciones.

Esa subida de tipos también fue seguida en Europa, pero ha sido más fuerte en la parte alta de la curva de tipos que la parte corta, ya que incluso en los plazos cortos no hemos visto subida de tipos sino que encima hemos visto mayor profundidad de las cifras negativas, sobre todo en Alemania.

Aquí aparece el primer factor, ya que no debemos olvidar que los tipos bajos han conseguido en la zona euro bajar las rentabilidades en el mercado secundario y también en el mercado primario, hasta meter gran parte de la curva por debajo de cero. Partiendo de esa situación, tenemos que añadir una siguiente capa en forma de programa cuantitativo, que se pone a comprar deuda que cumpla los requisitos y, en general, deuda que esté con una rentabilidad por encima de los tipos establecidos por el BCE, por lo que aquellos que están por encima del 0% de rentabilidad, tienen más presión para bajar.

El problema aparece en la parte corta de la curva de tipos porque esa zona es especialmente utilizada por las empresas y por cualquiera que no quiera tener en el banco un exceso de liquidez como para que el propio banco le imponga tipos negativos a ese depósito. Por lo tanto, lo que se busca es comprar activos que sean seguros pero que sean equivalentes a la liquidez, por lo que los vencimientos tienen que ser más o menos cercanos. El problema es que esta nueva capa de demanda en la parte corta empieza a ser bastante superior a lo que disponible para comprar, ya que muchos no pueden solicitar la interacción con el BCE, así que la demanda de los productos de la parte corta cada vez se incrementa porque hay menos deuda disponible, lo que hace que los tipos no sólo no suban sino que bajen.

Hoy el Banco Central Europeo ha mostrado signos de que es consciente de ello y quiere tomar medidas para poder aplacar esa situación de la parte corta de la curva de tipos, pero no puede poner nada encima de la mesa porque todo está ligado a lo que quiera hacer con el programa cuantitativo y que presentará el mes que viene. Si se empieza reducir el programa cuantitativo, no hay que hacer prácticamente nada, porque los tipos empezarían a subir ya que esa mano compradora empezaría a reducirse. Sin embargo, sí que tiene que hacer algo al respecto si su plan es extender el programa cuantitativo. De momento el mercado ve que esta situación puede reducirse por una posible acción y los precios han empezado a bajar en toda la curva de tipos, lo que ha evitado que el futuro de deuda a dos años de Alemania rompiera máximos históricos.

Lo anterior es el primer factor que nos ha sacudido a todos. El segundo está totalmente centrado en el sector bancario.

Primero debemos ser conscientes de la situación en la que estamos dentro del sector. De ahora en adelante las turbulencias políticas se centrarán dentro de Europa porque nada más comenzar el mes de diciembre tenemos ese referéndum en Italia y el año que viene tenemos elecciones presidenciales en el centro de Europa, por lo que nadie sabe qué es lo que puede pasar y hasta qué punto el populismo puede penetrar dentro de Bruselas.

Este giro político es muy importante tenerlo en cuenta porque la situación de los bancos italianos todavía no se ha resuelto y hay muchas fusiones que están pendientes e incluso ampliaciones de capital. Dependiendo del acercamiento que tenga Italia a la Unión Europea, algunas de esas soluciones pueden ser más viables que todas, ya que si se aleja Italia de la Unión Europea, una ampliación de capital de los bancos puede ser catastrófica porque el resto de países desconfían de invertir dinero en ese país que da un paso atrás.

Por lo tanto, ahora mismo el súper sector bancario es el peor de Europa con un descenso de -1,37% y dentro de él los bancos italianos son los peores del día con descensos que van desde el -2,8% hasta el -4%.

Con lo anterior ya encima de la mesa, ahora entra el tercer factor y que son los efectos y medidas que toma la Unión Europea protegiéndose del proteccionismo del nuevo presidente de Estados Unidos. Ya saben que Trump es amigo de una baja regulación de sector financiero y se teme que presione para que las medidas tomadas después de la crisis financiera den marcha atrás, así que Europa levanta sus defensas y pide más colchones de capital para los bancos foráneos que quieran operar dentro de la Unión, así que una medida intenta contrarrestar a la otra, pero lo que queda evidente es que un campo de batalla entre las dos orillas del océano va a ser el sector bancario. Además, recuerden que ya había sospechas de que había una guerra entre las dos partes por las multas a los bancos europeos dentro de Estados Unidos que estaban siendo compensadas por las multas a las tecnológicas en Europa.

En definitiva, el día es apasionante y de alto nivel, y lo cierto es que Europa no puede superar los máximos y de fondo tenemos el olor del pavo en el horno en Estados Unidos.