El Banco Central Europeo (BCE) debe mantener la consideración "simétrica" de su compromiso con la estabilidad de precios en el 2% para reaccionar de manera proporcional a las presiones inflacionarias a medio plazo, garantizando que no reacciona de forma exagerada ante un repunte a corto plazo de las subidas de precios, según ha señalado el economista jefe de la institución, el irlandés Philip Lane.

"Es especialmente importante que el banco central sea considerado simétrico en su compromiso con el objetivo del 2%", ha defendido Lane este jueves, añadiendo la importancia de que la entidad "se asegure de no reaccionar de forma exagerada" hasta el punto de que exista el riesgo de que una inflación alta a corto plazo pueda inducir un endurecimiento monetario excesivo que empuje la inflación persistentemente por debajo del objetivo a medio plazo.

En este sentido, el irlandés ha subrayado que la política monetaria debe tener en cuenta las fuerzas de corto y medio plazo que configuran la dinámica de la inflación.

De este modo, en línea con su nueva estrategia de política monetaria, ha apuntado que debe quedar claro que el BCE "no tolerará reacciones exageradas ni insuficientes" ante los riesgos inflacionarios emergentes.

En particular, Lane ha apuntado que en caso de anticiparse que la dinámica de inflación a mediano plazo se estabilizará en torno a la meta del 2%, esto permitirá una normalización gradual de la política monetaria.

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Por contra, si la inflación amenaza con persistir significativamente por encima del objetivo en el medio plazo, será necesario un endurecimiento de la política monetaria, mientras que si se prevé que la inflación caerá significativamente por debajo de la meta, será necesario establecer una política monetaria acomodaticia.

El gobernador del Banco de España y miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Pablo Hernández de Cos, apuntaba también este jueves que los movimientos en la política monetaria hacia la normalización "parecen más probables".

Sin embargo, en su discurso, De Cos ha insistido en la necesidad de realizar este proceso "de manera gradual y flexible", al "no ver ninguna razón para reaccionar de forma exagerada".

En este sentido, el gobernador del Banco de España ha llamado a tener en cuenta el medio plazo en el que se mueve la orientación de las políticas monetarias del BCE. Así, ha explicado que los 'shocks' de demanda suelen tener un horizonte temporal más corto, de en torno a dos años, mientras que los de oferta suelen contar con un horizonte temporal mayor.

"En un contexto en el que las expectativas de inflación permanecen en torno al objetivo del 2% simétrico, la economía se enfrenta a un 'shock' de precios exógeno", por lo que un "endurecimiento prematuro" de la política monetaria "solo se sumaría a las consecuencias negativas de ese choque de demanda y, por tanto, para la inflación en el medio plazo".