Tras dar un paso adelante en diciembre, la Fed parece que da dos para atrás. La mayor parte del comité del FOMC muestra su recelo a subir las tasas de interés próximamente, pero Jellen mantiene un discurso de doble rasero porque algunos indicadores macro presionan para que el organismo siga elevando los tipos.
 
Una de las razones que pesa cual losa en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de EEUU es el abaratamiento del petróleo. Esto ha conllevado que las presiones inflacionistas se reduzcan debido a la caída de la inflación subyacente, inhibiendo el efecto de los fondos inyectados a la economía americana. Sin embargo, hay razones que la Fed mira con recelo, como son la evolución de los precios de las materias primas y del crecimiento de China:

MERCADO DE COMMODITIES
El precio del petróleo ha caído con fuerza, sin embargo, desde Etf Securiites no descartan que a finales de año se estabilice. Aunque dentro de EEUU se está viendo una dicotomía entre la producción y el consumo, como en el resto del mundo, pues los niveles de petróleo que se producen están por encima de la demanda de la sociedad. De hecho, la demanda se ha mantenido prácticamente plana, mientras que la producción no ha parado de elevarse.

Además, debido al ahorro de las familias en combustibles, el producto manufacturero ha aumentado (asumiendo un petróleo a 38 dólares el barril), así como la tasa de ahorro de las familias. Es llamativa la correlación entre el abaratamiento de la gasolina y el aumento de las tasas de ahorro familiar.

 
TIPO DE CAMBIO + CHINA
La debilidad del dólar ha impulsado las exportaciones de EEUU. Sin embargo, desde 2014 se observa una caída del PMI chino, a la par que el ISM manufacturero estadounidense. Sin embargo, desde enero ambos indicadores han experimentado recuperación. Por otro lado, el aumento del gasto público también ha contribuido desde 2013 al Producto Manufacturero.
 
 

Por otro lado, desde la propia economía estadounidense hay factores que presionan a la Fed para que recrudezca su política monetaria. Las mayores palancas de presión se observan en el mercado laboral y en la inflación subyacente.

MERCADO LABORAL
La creación de puestos de trabajo se ha mantenido a un ritmo elevado y podría acelerarse, incluso, pues se observa que el desempleo ha caído de forma rápida.

Por otro lado, los beneficios por hora trabajada también han aumentado en el último año, luego de haberse mantenido bastante estables. No obstante, a lo largo del año se perciben los efectos de la estacionalidad en algunos momentos. Nada le preocupa más a la Fed que la evolución de las ganancias.
 

 INFLACIÓN SUBYACENTE
Como pasa con el BCE, el principal cometido que tiene el organismo es garantizar niveles de inflación equilibrados  -hasta el 2%- para que el crecimiento del PIB sea sano y estable. En este sentido, el IPC subyacente, sin tener en cuenta los precios de la energía y los alimentos, evoluciona favorablemente.

Hay que tener en cuenta que los tipos bajos durante un periodo prolongado pueden deprimir el crecimiento, mientras que en una economía normalizada, la subida progresiva de los tipos puede apoyar la mejora del PIB. Así pues, la Fed ahora no podría prolongar una política monetaria de tipos bajos un par de años más, pues sería un gran error porque la inflación subyacente y el mercado laboral están mejorando en EEUU.
 
 

Principales conclusiones:
  • - Los tipos de interés de EEUU podría subir más rápido y más allá de lo que los mercados están descontando
  • - El crecimiento de la economía norteamericana se está robusteciendo y todos los factores que lo habían dañado están revirtiendo
  • - El mercado laboral está presionando rápidamente la inflación subyacente y el aumento de los salarios están acelerándose
  • - Los tipos reales no subirán tanto como en el ciclo anterior gracias al apalancamiento de la economía, pero subirán lo suficientemente como para causar daños