Cada vez son más los signos que apuntan a una progresiva, aunque lenta, recuperación de la economía española. 

Todo parece indicar que 2014 será el año en que definitivamente la mayor parte de economías europeas digan el adiós definitivo a la crisis económica. Hoy, España es alabada y aplaudida desde los más importantes organismos financieros, tras haber conseguido enfrentar el rescate financiero de 41.300 millones, logrando un viraje de la situación hasta situarse en la vía del crecimiento. En este camino, España se financia al coste más bajo de su historia y observa la subida de importantes indicadores como el Producto Interior Bruto por encima de sus previsiones. Pero una vez lejos de la recesión, es conveniente echar un vistazo atrás para ver qué se ha dejado España en este duro camino de ajustes y recortes.

Lo cierto es que hoy, siguiendo los datos del BCE y el FMI, España es 64.800 millones más pobre que cuando arrancó la crisis económica en el año 2008, un recorrido largo y peligroso en el que ha perdido siete puntos del PIB. Pero además, en este camino, el PIB per cápita español ha sufrido una de las mayores caídas de toda la Eurozona desde el estallido de la crisis. Así, hoy este dato se sitúa en 22.300 euros, lejos de los 23.800 de 2008.

Sin embargo, si se observa la tónica general europea, puede observarse que la media del PIB per cápita de la mayor parte de países de la Eurozona ha subido en 500, y ya se sitúa en la media de 28.600 euros.En este tiempo, países como Alemania han visto su incrementar su media, que hoy está en 33.300 euros.

El caso español sólo tiene comparación con los demás países de la unión más afectados por la crisis económica, como Portugal o Grecia. En concreto los griegos han visto caer su media del PIB per cápita desde 20.800 euros hasta los 16.400.

Pero en este clima de recesión, Berlín sólo ha vivido los efectos del crecimiento. En concreto, desde 2008 ha vivido un crecimiento de 263.800 millones.

Los datos reflejan cómo las grandes economías de la Eurozona han conseguido sacar beneficios a lo largo del proceso de la crisis económica. Por el contrario, España, uno de los miembros que mejor ha aplicado la estricta dieta de adelgazamiento comunitaria, todavía tiene deberes que hacer para los próximos años, siendo una de las principales amenazas el elevado déficit estructural.