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Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha presentado una propuesta innovadora para la creación de un modelo de cuentas de inversión destinado a clientes minoristas en España. Inspirándose en las exitosas 'Cuentas ISK' de Suecia, el gestor de la Bolsa española ha comunicado esta iniciativa a través de un comunicado oficial.

La propuesta de BME se fundamenta en un informe elaborado por el catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Santiago de Compostela, César García Novoa. Según el comunicado de la Bolsa española, la creación de lo que han denominado como Plan Personal de Inversión (PPI) para las familias se presenta como un paso relevante en el impulso de la inversión minorista en el país.

Los PPI se definen como una cesta, cartera o cuenta de ahorro diseñada para personas físicas, compuesta principalmente por una selección predefinida de productos de inversión y financiación empresarial negociados en mercados de valores. Estos activos financieros serían intercambiables entre sí sin incurrir en costes fiscales por las transacciones. Además, la cuenta estaría sujeta a un régimen fiscal especial que se liquidaría anualmente.

El principal objetivo de estos planes es fomentar la financiación para el crecimiento y desarrollo de empresas españolas, así como atraer el ahorro de los hogares hacia los mercados financieros y aumentar el número de inversores en el país.

Entre los productos que podrían formar parte de una cartera PPI se encuentran acciones de empresas cotizadas en países del Espacio Económico Europeo, bonos de empresas establecidas en dichos países, fondos cotizados de renta variable europea, derivados simples negociados en mercados organizados y otros productos que inviertan en la financiación de empresas.

A diferencia de los planes de pensiones individuales, los PPI no tendrían límites de aportaciones, períodos de permanencia ni restricciones en las retiradas de fondos. Asimismo, no contarían con garantía de capital por parte del Estado. En cuanto a la fiscalidad, se simplificaría notablemente, ya que los inversores solo realizarían un pago anual calculado como una parte del valor medio del capital mantenido y aportado al PPI a lo largo del ejercicio fiscal.