La agitación social del mundo árabe tiene un claro ganador hasta el momento: Rusia.

Rusia, que produce más petróleo que Arabia Saudita, está cosechando una ganancia inesperada de la fuerte subida de los precios de la energía mundial provocado por la inestabilidad en regiones petroleras del Medio Oriente y África del Norte.

El rublo ruso ha aumentado más rápidamente frente al dólar este año que cualquier otra moneda.

Además, las acciones rusas son boyantes: El índice Micex cerró la semana en 1781 puntos, subiendo un 6% desde el comienzo del año.

Pero los rusos no pueden intervenir para compensar cualquier gran caída en la producción de petróleo mundial porque Rusia no tiene pozos de petróleo operativos les permitan aumentar la producción. Ahora Rusia está bombeando petróleo a su máxima capacidad. Recordemos que Rusia está fuera de la OPEC y, por ello, no tiene restricciones de producción.

Pero la exportación de barril es de crudo de los Urales ha aumentado un 24% desde el comienzo del año.

Arabia Saudita es ejecutor del cártel OPEP y, por tanto, tiene el poder de influir en los precios globales moderando las interrupciones mundial por la cantidad de su capacidad de producción que decide ponerse a trabajar.