La compañía ha superado los objetivos del plan fijado en el año 2016 de cara a 2020, con dos años de antelación, lo que le ha llevado a actualizar su plan estratégico

Según Renta 4, la actualización estratégica de Repsol no supone grandes sorpresas con respecto a lo esperado por el mercado, que ha sido recibido positivamente por la cotización que sube un 3%.

Los tres pilares fundamentales de la Estrategia 2020, que buscan un incremento del valor, pasan por un aumento de la retribución al accionista, que alcanzará 1 euro por acción en el año 2020, manteniendo el formato scrip dividend de recompra de acciones para evitar el efecto dilutivo, lo que supone un payout en torno al 70% y sitúa a la compañía a la cabeza del sector en crecimiento del dividendo. Por otra parte, se centra en el crecimiento rentable de los negocios de Upstream y Downstream en cualquier escenario de precios y en el desarrollo de nuevos negocios ligados a la transición energética, aprovechando sus ventajas competitivas.

Tras vender Gas Natural, la compañía pretende cubrir el hueco dejado con un crecimiento del negocio medio de carbono que genere sinergias, buscando mayores retornos. En términos de capex, la petrolera experimenta una cierta aceleración tras los recortes de los últimos años, pero manteniendo la disciplina financiera y permaneciendo por debajo de sus comparables. Prevé invertir 15.000 millones de euros en 2018-20, de los cuales el 53% del total estarán destinados a Upstream, el 28% a Downstream, para expansión en química e internacional y el mantenimiento y la mejora de activos, y 2.500 millones de euros en proyectos energéticos de baja emisión de CO2 y desarrollar oportunidades de negocio a largo plazo.

El Cash Flow de las operaciones subirá un 41% en 2020, hasta los 6.500 millones de euros con respecto a los 4.600 millones de 2017.

Según ha informado la compañía, el plan estratégico será autofinanciado a un precio del crudo de 50 dólares por barril de Brent, nivel al cual la petrolera puede garantizar un elevado grado de flexibilidad financiera y un ratio de apalancamiento claramente inferior a la media del sector.