Royal Bank of Scotland (RBS) logró cerrar el segundo trimestre con un beneficio atribuido de 257 millones de libras (309 millones de euros), frente a las pérdidas de 140 millones de libras (168 millones de euros) del mismo periodo de 2009, lo que supone el primer resultado positivo de la entidad escocesa desde 2007. Este resultado pese seguir siendo la mayor entidad de Reino Unido controlada por el Gobierno. El Ejecutivo británico posee una participación del 83% en el banco.

Asimismo, RBS logró reducir un 4,3% la partida destinada a cubrir las pérdidas por impagos, hasta 1.097 millones de libras (1.320 millones de euros), aunque el dato subió un 13% respecto a los tres primeros meses del ejercicio.

De este modo, en los seis primeros meses de 2010, la entidad escocesa obtuvo un beneficio atribuido de 9 millones de libras (10,8 millones de euros), frente a las pérdidas de 1.042 millones de libras (1.254 millones de euros) del año anterior, mientras que los impagos retrocedieron un 5% interanual, hasta 2.068 millones de libras (2.490 millones de euros).

El consejero delegado de RBS, Stephen Hester, destacó que los resultados del segundo trimestre constatan que la entidad sigue el curso previsto de cara a conseguir los objetivos a largo plazo fijados en su plan de reestructuración a cinco años iniciado el pasado ejercicio.

"Estamos haciendo progresos con las desinversiones y la reestructuración del negocio en general", dijo Hester, quien afirmó que este proceso de reconstrucción "es una maratón, no un 'sprint'".
RBS llegó a un acuerdo con el Santander esta semana para vender a la entidad española 318 sucursales en Reino Unido por un importe de 1.650 millones de libras (1.987 millones de euros aproximadamente).