Tras el puente festivo, los futuros de la principal bolsa del mundo aventuran una apertura en negativo, mientras que los expertos vaticinan una semana de escaso volumen de negociación. La falta de referencias macro en Europa hace que todos las miradas se centren en los datos estadounidenses en relación al índice manufacturero y precios de la vivienda. En términos bursátiles, el S&P 500 rompe la racha de cuatro jornadas consecutivas de ganancias.

Si las bolsas europeas se mantienen indecisas, Wall Street ya ha elegido su color para iniciar la que es la última semana del 2011: el rojo. Los futuros anticipan pérdidas de 3,1 puntos para el S&P 500, hasta 18 puntos abajo en el caso del Dow Jones de industriales y dos enteros si hablamos del tecnológico Nasdaq.

Los analistas consultados por Reuters prevén de cara a estos próximos cuatro días un ligero volumen de negociación que seguirá a la semana de ganancias de las jornadas pasadas. En el caso concreto del S&P 500 se rompe así una racha de cuatro jornadas consecutivas al alza que hizo que su revalorización anual virara al terreno positivo a cierre del viernes.

A nivel macroeconómico, los inversores estadounidenses están hoy pendientes del Índice Manufacturero Richmond, así como del índice de precios de la vivienda correspondiente al mes de octubre. La previsión de los expertos es que suba desde los 56 puntos anteriores hasta los 58,3 de noviembre.

En terreno empresarial, Bank of America está perdiendo la carrera por alcanzar las nuevas exigencias de capital impuestas por la EBA frente a otras entidades, lo que está provocando la caída de sus títulos en la preapertura un 0,7% abajo, hasta los 5,56 euros.