Cuando termina un año, es un buen momento para echar la vista atrás y hacer balance de cuáles han sido los fondos de inversión que más han ganado y los que más han perdido. En 2010, hemos tenido de nuevo fondos que se han comportado espectacularmente bien y fondos que lo han hecho muy mal.
Aunque la calidad de la gestión tiene mucho que ver con la rentabilidad de un fondo, el tipo de activo en que invierte resulta determinante, puesto que un fondo bien gestionado pero que invierta en una categoría de activos que de forma general se han depreciado, probablemente también incurrirá en pérdidas. De igual forma, un fondo gestionado de forma mediocre pero que esté invertido en una categoría de activos que están subiendo, lo hará bien a pesar de sus gestores.

En 2010 hemos continuado teniendo serias turbulencias en los mercados, debido a la incertidumbre que aún genera el sistema financiero y la deuda de algunos países europeos. No es de extrañar, por tanto, que los fondos que invierten en activos refugio, como el oro y otros metales preciosos, o mejor dicho, que invierten en empresas relacionadas con el oro y metales preciosos, se hayan situado entre los más rentables del mercado, con rentabilidades anuales en 2010 que en algunos casos superan el 70%.

En cuanto a fondos que inviertan en bolsa que estén entre los más rentables, los hay y muchos. Se trata, básicamente, de fondos que invierten en empresas de países emergentes, destacando de forma particular los fondos que invierten en un determinado país, como Tailandia, Indonesia, Malasia, India, Rusia o China. También tenemos entre los mejores fondos a los que invierten en Asia, África, Oriente Medio y América Latina, además de los fondos de renta variable emergente global. En muchos de estos fondos podemos encontrar fácilmente rentabilidades en 2010 superiores al 40%. El buen comportamiento de los mercados emergentes tiene su causa en la buena marcha económica que están experimentado estos países, que están actuando como auténtico motor de la economía mundial.

Para finalizar el grupo de los mejores fondos, tenemos que fijarnos aún en dos categorías más: los fondos sectoriales de empresas del sector del lujo y los fondos que invierten en pequeñas y medianas compañías de países como Suiza, Suecia y Estados Unidos. En el primer caso, la buena marcha del negocio en el sector del lujo a nivel global, ha catapultado las cotizaciones de las empresas del sector; en el segundo caso, nos demuestra que existen pequeñas empresas en países desarrollados que están creciendo mucho, representando así una excelente oportunidad de inversión.

En el lado de los peores fondos de inversión están los que invierten en acciones de países que han sufrido de alguna forma las turbulencias de los mercados de deuda. España, es uno de ellos, lo que hace que la inmensa mayoría de fondos de renta variable española, a pesar de algún repunte durante el año, van a cerrar con números rojos, muchos de ellos con pérdidas superiores al 10%. Aún en una situación peor, están los fondos de renta variable griega o portuguesa. En cuanto a los fondos de renta variable europea, hay gran disparidad de rentabilidades, siendo peores los fondos que están sobreponderados en países periféricos de la zona euro, y mejores los que han sobreponderado los países centrales de la zona euro, especialmente Alemania.

Finalmente, en el ranking de peores fondos también contamos con algunos fondos de renta variable global, algunos fondos de sectores de recursos naturales, commodities y finanzas, y fondos de rentabilidad absoluta. En estos casos la mala selección de los activos y estrategias de inversión equivocadas pueden haber sido más determinantes en los resultados que la categoría de activos del fondo. Finalmente, cabe señalar que dentro del grupo de peores fondos encontramos, aunque pueda parecer paradoxal, algunos fondos garantizados: recordemos que dichos fondos suelen tener una garantía en una fecha futura de vencimiento pero que si el inversor los quiere vender antes puede tener que asumir una pérdida, en función de la evolución de los mercados, como ha sucedido en algunos casos.

Como conclusión, sólo nos queda recordar, de cara a 2011, aquella máxima de que rentabilidades pasadas no garantizan ni presuponen rentabilidades futuras. Los mejores y peores fondos de 2011 vendrán determinados por la evolución de cada categoría de activos en 2011 y, dentro de cada categoría, por la mejor o peor calidad en la gestión de los fondos.