Las caídas de los mercados de las últimas semanas no son el resultado de un simple evento, sino de múltiples preocupaciones. Por eso, desde Franklin Templeton no creen que la reciente caída sea indicativo de una nueva recesión.
La caída de los mercados de acciones estadounidenses el pasado jueves 4 de agosto – que hizo perder al Dow Jones de Industriales cerca de 513 puntos – fue realmente dramática pero no una repetición de los inicios de la recesión en 2008, según Edward B. Jamieson, presidente y CEO de Franklin Equity Group. Este experto reconoce que contrariamente a lo que sucedió en 2008 – una crisis que fue el resultado de una serie de fallos bancarios y de las aseguradoras que llevaron al sector inmobiliario a la subprime- hoy estamos viendo “señales de debilidad económica, como la rebaja en las previsiones de crecimiento del PIB del primer trimestre, así como unos datos anémicos de empleo durante el segundo trimestre”.

Las caídas que han sufrido los mercados en las últimas semanas no son el resultado de un único evento sino que las preocupaciones de los inversores incluyen la desaceleración en el crecimiento global, la crisis de deuda en Europa y el incierto final de la política económica en Estados Unidos así como la reforma presupuestaria. Como resultado de toso esto, “muchos invesores institucionales han reajustado sus posiciones. Algo que contribuyó a la fuerte penalización del pasado jueves”.

Desde Franklin Templeton no creen que la reciente caída de los mercados sea un indicativo de una recesión en “W” pues están viendo señales que parecen apuntar a un avance en la economía estadounidense:

 Producción interna vuelve a reactivarse después del revés que supuso el terremoto de Japón. Las ventas de vehículos crecieron un 5.5% interanual en el mes de julio.

 La debilidad económica, y la dinámica en la oferta y la demanda ha presionado los precios del gas, lo que es un buen presagio para el gasto del consumidor y podría añadir expansión económica este año.

 La fabricación sigue expandiéndose.

 Los ingresos personales tuvieron un repunte del 0.1% en junio.

 El departamento de empleo estadounidense añadió 117.000 nuevos trabajos en julio y el mes anterior la estimación de 18.000 fue revisada hasta 46.000. La tasa de desempleo todavía permanece en el 9.1%

 Las ventas al por menor subieron un 0.1%.

Un rayo de luz en la economía estadounidense “son los beneficios empresariales. Desde el 29 de julio, los resultados de las compañías estadounidenses están cerca de un 4% por encima de las previsiones, mientras continúan dando sorprendentes perspectivas de ingresos cercanas al 3%, según Morgan Stanley. Sólo un 7% de las compañías han perdido su marca de beneficios y sólo el 9% han estado por debajo de las previsiones”.

Y una nota no muy brillante: la rebaja de calificación de S&P a la economía estadounidense- que le ha borrado la triple A- ha inyectado más volatilidad a los mercados “y disminuye en el corto plazo la posibilidad de que los inversores digieran las consecuencias de estas noticias”. No está claro cuáles serán las consecuencias de esta rebaja. Quizás lo que tiene da más preocupación que la propia rebaja son los motivos, que el déficit de largo plazo proyectado por Estados Unidos no será adecuadamente dirigido.

Mientras, el mercado de acciones continuará en los próximos días – en parte por la rebaja de calificación- por lo que es importante distinguir entre el estado de las finanzas y los balances corporativos. La economía estadounidense ha continuado con su expansión y, de acuerdo con S&P, los beneficios de las compañías del S&P 500 han crecido en torno al doble dígito “y lo continuarán haciendo durante el segundo trimestre”.