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El Oro no llega a revalorizarse ni un 1% en el año. Y eso en el mejor de los casos porque su rentabilidad en el último trimestre baja hasta un 7,44%. Eso sí, despunta en el último mes casi un 6%, una revalorización que sobrepasa en porcentaje solo en la última semana.
Y ¿A qué es debido este cambio de rumbo ya que ni tan siquiera ha subido con las caídas del mercado a cuenta del repunte del crudo en semanas precedentes? Varios son los factores que impulsan a la onza en los mercados internacionales de materias primas.

Vamos con la primera. La caída en las expectativas de subidas de los tipos de interés en Estados Unidos es la más significativa que ha contribuído a la subida del oro entre las commodities.
Eso es muy significativo con la llegada al cargo del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, y muy relacionado con una aumento de la conflictividad en Oriente Próximo que, ahora, ha venido a menos con la corrección añadida del petróleo y la potencial inflación a la baja también.
"En estos momentos, el oro funciona como un derivado de las expectativas sobre la política de la Reserva Federal. El ligero descenso en las probabilidades implícitas de subidas de tipos, junto con la creencia de que el presidente Warsh podría mostrarse menos agresivo de lo previsto, ha impulsado al metal al alza", señaló Kyle Rodda, analista sénior de mercados financieros en Capital.com, que menciona Reuters.
Según la herramienta FedWatch de CME, los operadores asignan actualmente una probabilidad del 55% a un incremento de los tipos de interés en Estados Unidos en septiembre, frente al 67% de la semana pasada.
Por su parte, Han Tan, analista jefe de mercados de Bybit, señala que "el metal precioso podría ceder parte de las ganancias de esta semana si el mercado laboral estadounidense vuelve a mostrar su resiliencia, lo que añadiría riesgos al alza para la inflación y las perspectivas de tipos de la Reserva Federal. En ese escenario, la media móvil simple de 50 días podría actuar como soporte".

Pero ni de lejos ha sido así, porque contra todo pronóstico, el pasado viernes la tasa quedaba en el 4,1% y se destruían hasta 23.000 puestos de trabajo, lo que alejaba la posibilidad de nuevas subidas por parte de la reserva Fed en loq ue a tipos de Estados Unidos se refiere.
Pero hay otros factores por los que sube el oro. El segundo pasa por la demanda institucional que llega de China. Así, los ETFs respaldados por oro en China, registraron entradas adicionales esta semana, extendiendo su racha de compras a 17 días consecutivos. Se trata de la más larga desde el pasado mes de marzo, para lo que se ha convertido en el producto estrella en el mercado.
Y hay un tercero de corte psicológico: el hecho de que la onza cotice por encima de los 4.000 dólares impulsa de nuevo ante el cambio de tendencia entre los inversores a las compras.
Pero la cosa no queda aquí. Porque la progresión del oro en los mercados internacionales de commodities podría mirar a la cota de los 5.000 dólares. Al menos así lo cree UBS.
Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones del banco suizo, señala que el "el repunte del oro cuenta con respaldo. Prevemos que el precio del oro alcance los 5.000 dólares por onza en la primera mitad de 2027".

