Doce años, ese es el aniversario que ha celebrado el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) esta semana. Más de una década que ha permitido a este segmento de la bolsa de Madrid incorporar a 41 compañías de expansión y a casi cinco decenas de socimis. Y pese a la volatilidad inherente a las empresas de menor tamaño, durante la pasada corrección consiguió caer menos que el propio selectivo español.

El 21 de febrero se han cumplido doce años del nacimiento del MAB y desde entonces 89 firmas han acudido a este segmento del mercado a buscar financiación. Se trata de un mercado muy orientado a empresas de pequeño tamaño y que necesitan fondos para crecer. Teniendo en cuenta que el 99% del tejido empresarial español está compuesto por Pymes, el universo de compañías que podrían decidir en algún momento debutar en el mercado.

En este tiempo, la capitalización de las compañías que cotizan en el MAB ha superado los mil millones de euros, todo un hito para un mercado joven. Muy lejos, con todo, de la principal referencia europea  para un mercado de este tipo, el AIM londinense.

El AIM es uno de los principales mercados alternativos y de crecimiento del mundo. Desde que se creó en 1995 han ido a buscar financiación a través de esta plataforma más de 3.600 compañías de todo el mundo.  Como ellos mismos explican en su web “empoderando a las empresas del futuro, AIM ayuda a las firmas pequeñas y de crecimiento levantar todo el capital que necesitan para su expansión”. Y esa es la idea.

Desde luego, si se mide con el patrón del mercado alternativo británico que ha alcanzado una capitalización hace un año de 100.000 millones de libras, las cifras que presenta el MAB son más que modestas. Hay que tener en cuenta que este segmento equivaldría a una décima parte de la capitalización de la bolsa española.

El mercado alternativo bursátil apunta que las empresas que acuden al MAB no sólo pueden acceder a una financiación diferente  a la bancaria. Es una forma de  aumentar su transparencia, poner en valor los activos de la compañía, ganar inversores y también dar una vía de salida a aquellos accionistas que quieren salir del capital de una determinada empresa.

A cambio, las compañías que optan por debutar en el MAB deben hacer un ejercicio de comunicación y transparencia mayor al que se exige a una empresa privada que no coticen.  Están obligadas a remitir periódicamente toda la información financiera. La frecuencia es menor que la de las compañías del continuo, cada seis meses y no cada trimestre.

Éxitos y Fracasos

Los primeros años del MAB estuvieron marcados por el fracaso de algunas compañías que habían decidido acudir al mercado. En los años más duros de la crisis, alguna de las firmas de este segmento se acogieron al concurso de acreedores: hablamos de Bodaclick, Neuron, Zinkia o Negocio.

Pero, sin duda, el escándalo de Gowex –que falseó sus cuentas- fue uno de las noticias que más afectó al MAB en su historia y que llevó al mercado a endurecer sus condiciones de presentación y auditoría de las cuentas.

Pero en estos doce años no todo han sido fracasos. El caso de Másmóvil, que debutó en el continuo en julio del año pasado tras cinco ejercicios en el segmento alternativo, es todo lo que desean las empresas que entran en el MAB de nuevas.

MásMóvil llegó al mercado alternativo bursátil a buscar financiación para crecer. ¡Y vaya si lo ha hecho!  En estos momentos, la operadora capitaliza más de 2.000 millones de euros en bolsa y en lo que va de año se aprecia más de un 20%.

En lo que va de año, el valor que más sube en bolsa es Atrys, que se aprecia más de un 28%. Por el contrario, eBioss se deja más de un 45%.

 

Atrys

 

Los inversores que apostaron a principios de año por el MAB lograron que las caídas desde finales de enero fueran menos acusadas que las del Ibex, lo que es una ventaja adicional.

 

MAB vs Ibex