Se ha impuesto la contención dentro del selectivo en una jornada aburrida para las bolsas europeas y eso que en Wall Street ha saltado la señal de compra, tal y como reconocía hace unos instantes para nuestra Zona Premium, José Luis Cava, analista independiente. Abengoa sigue con su penitencia habitual de estas jornadas, lo hace también el Popular, mientras España sigue sin decidirse a pedir el rescate a sabiendas de que el Tesoro coloca deuda a un precio más bajo: el bono a tres años marca la pauta de rentabilidad y eso lo saben los inversores.


Las bolsas europeas han cerrado la sesión con caídas del 0,25% de media después de conocer la decisión del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, sobre el mantenimiento de tipos al 0,75% y el golpecito a España al recordar que si no pide el rescate, poco puede hacer Bruselas por ayudar.

Así, 
el Ibex 35 se ha dejado un 0,18% hasta los 7.812,8 puntos y encabezando las pérdidas se encuentra Abengoa que retrocede un 7,56%, mientras que el grande del selectivo encabeza las ganancias, es Inditex, con un repunte del 2,67% hasta los 99,35 euros el título.

Toda la banca cotiza en rojo, tal es el caso del Banco Santander que se deja un 0,05%, el Banco Popular otro 0,27% y BBVA recorta el 0,59%.

Telefónica pierde un 0,67% en una jornada en rojo para Europa.

El Tesoro, mientras,  ha colocado deuda en el mercado en línea con la cantidad esperada. El primer matiz es que, a diferencia de las últimas emisiones, no se ha superado el objetivo máximo, aunque es un detalle demasiado “quisquilloso” porque se han vendido 3.990 millones frente a los 4.000 esperados y porque, además, la demanda ha doblado la oferta.

El mensaje que ha llamado la atención del mercado han sido los costes a los que se ha colocado esta deuda a dos, tres y cinco años. Los bonos a tres años han registrado un importante aumento en su rentabilidad, mientras aquellos con vencimiento a dos años, en los que en principio intervendría el BCE, han registrado una caída pronunciada de sus costes de colocación. El mensaje es, por tanto, que los inversores solo se fían de España si existe el respaldo de la autoridad monetaria europea.