Portugal sigue negando la evidencia, pero lo cierto es que la capacidad para refinanciarse en el mercado le está saliendo cada vez más cara.

El bono a diez años ha rebasado ya la barrera del 8%, se sitúa en el 8,2%, mientras que el de cinco años lo hace al 9,1%. Supera ya la situación crítica por la que atravesan Grecia o Irlanda cuando la Unión Europea acudió a su rescate. El diferencial de su deuda roza los 490 puntos y sin frenos.

Y más preocupante aún, el bono a 30 años está a las puertas de irse más allá del 7%.