La escalada de precios del crudo, camino de los 130 dólares el barril de Brent, ha comenzado a impactar directamente sobre la demanda de petróleo.

Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, existen riesgos reales de que en un entorno de precios por encima de los 100 dólares de manera sostenida perjudique al ritmo esperado de recuperación económica.

Estos signos de ralentización, tal y como aparece reflejado en el informe mensual de la AIE, se observan en la ralentización del consumo global que crecía a un ritmo del 4,8% en el mes de diciembre, en relación al mismo mes del año anterior, pasando al 4% en enero y al 2,9% en el mes de febrero. Algo que recuerda a la evolución vivida en el año 2008 cuando el barril se pagaba más allá de los 145 dólares.