El pasado 12 de marzo saltaban todas las alarmas con la publicación en todos los medios del dato del déficit comercial mensual chino. Ello parecía presagiar un giro inesperado en el saldo comercial de China, generando dudas sobre el futuro de su economía, que se han visto acentuadas en los últimos días con la publicación de más datos negativos.


Durante el mes de febrero, las exportaciones se incrementaron en un 18.4% sobre el último año (en comparación con la contracción de 0.5% del mes de enero) alcanzando los 114.500 millones de dólares frente a las importaciones, que rompiendo la tendencia, subieron un 39.6%, totalizando 145.900 millones de dólares (en contraste con la declinación del 15% del mes anterior). De modo que el saldo comercial mensual se situaba con un déficit de aproximadamente 31.500 millones de dólares, el más grande desde al menos la década de 1990.

Parece ser que el repunte de las importaciones fue la consecuencia de las perturbaciones en los hábitos de consumo, fruto de las fiestas del Año Nuevo Lunar. Este comportamiento sigue un patrón estacional, como se puede comprobar en el gráfico que se muestra a continuación.



Si bien es cierto que parece existir un patrón estacional, la Oficina Económica y Comercial de España en Pekín, publicaba en su informe del mes de febrero que se prevé, para 2012, una tendencia hacia el equilibrio comercial, a pesar del aumento del superávit de los últimos meses, debido a la caída de las exportaciones a EE.UU. y Europa, a la pérdida de competitividad de las exportaciones chinas, (aumento de los salarios y apreciación del yuan) y a una demanda interna creciente. Esta tendencia se inició a partir de 2008, como consecuencia de la actual crisis económica.



Por otra parte, esta semana el Índice PMI manufacturero preliminar de HSBC para China retrocedió a 48.1, desde 49.6 de febrero y por debajo de los 50 que se esperaban. Con estas cifras, a esperas del dato oficial, se está produciendo una contracción del sector, generando el temor a que se produzca un efecto contagio al resto del mundo.

A pesar de ello, EE.UU. podría beneficiarse, ya que si disminuye el nivel de producción chino, también se contraerá su demanda de materias primas, lo cual podría frenar la escalada de los costes de energía.

Por otra parte, con la ralentización de China aumenta la probabilidad de que se produzca un incremento de los estímulos por parte del banco central, (el Banco Popular de China), con una política monetaria más expansiva.

Así mismo, se ha empezado a rumorear una posible reducción de las reservas, con el objetivo de liberar la liquidez, fomentar el crédito y el crecimiento económico.

La situación económica actual para el país, según el informe del mes de febrero publicado por la Oficina Económica y Comercial de España en Pekín, describe el siguiente panorama:

Tasa anual de crecimiento del PIB: en 2011 fue de 9.2%, frente al 10.4% de 2010, aunque por encima del objetivo oficial del gobierno, situado en el 8%. La estimación para 2012 es de 8.3%. (Por sectores, se mantuvo el patrón de crecimiento).


Índice de Precios al Consumo (IPC): el dato para el mes de enero de 2012 ha sido del 4.5%, (tras tocar techo en el mes de julio, al alcanzar el 6.5%). Los precios de los alimentos sufrieron un crecimiento del 10.5%, frente al aumento de los bienes de consumo que solo crecieron un 5.5%, obteniendo en conjunto el mayor aumento intermensual en cuatro años. Este dato no supone una fuente de preocupación, ya que se ha visto afectado por la celebración del Año nuevo Lunar, pero que hay que tenerlo en cuenta. La cifra media anual estimada para 2012 se sitúa entorno al 3 – 3.5%.



La estimación realizada por el FMI, sigue la línea del informe de la Oficina Económica y Comercial de España en Pekín, ya que pronostica una reducción que situaría el IPC en 2016 entorno al 3%.



Política Monetaria: ante las expectativas de moderada inflación y contracción de la demanda externa, se prevé dar un paso a una política monetaria de carácter expansivo, para impulsar el crecimiento. Se estima una rebaja de medio punto del tipo de interés, por parte de las autoridades, durante 2012. Así mismo, el Banco Central (PBOC) ha anunciado un nuevo recorte de medio punto en el coeficiente de caja, tras el de diciembre, que se hizo efectivo el 24 de febrero, buscando así un amento de la liquidez. En enero, la masa monetaria, M2, registró un crecimiento del 12.4%, considerablemente inferior a los niveles de 2010, pero en consonancia con la política llevada a cabo en 2011.

Inversión Extranjera Directa (IED): en 2011 alcanzó el 9.72%, a pesar de las caídas acumuladas desde el mes de noviembre, por primera vez en dos años y medio. Estas caídas generan dudas sobre la tendencia que la IED seguirá en el futuro. A pesar de que los datos reflejan que China podría estar perdiendo su atractivo como destino de inversión, según la UNCTAD, China seguirá siendo el máximo receptor mundial de inversión directa durante 2012.

Reserva de Divisas: en 2011, alcanzaron los 3.18 billones de dólares, las mayores del mundo. El Consejo de Estado ha aconsejado la diversificación hacia monedas como el euro y el yen, lo que generaría cierta tensión con EE.UU.



Como se puede observar en el gráfico anterior, las reservas en dólares han comenzado a disminuir desde el pasado mes de octubre, lo cual nos empieza a alertar sobre la posible crisis monetaria encubierta, al ser China el principal tenedor de bonos americanos.

• Régimen Cambiario: con respecto al régimen cambiario, las autoridades chinas han comentado que el yuan podría alcanzar la plena convertibilidad en 2015, aunque eso está por ver. De ser así, ello tendrá implicaciones sobre el comercio exterior. (El gráfico del USD/CNY muestra el cambio en la política de fijación de tipos de cambio a mediados de 2010).

Por otra parte, el país está inmerso en el XII Plan Quinquenal 2011-2015, aprobado en marzo de 2011. El objetivo de dicho Plan, es la transformación del patrón de crecimiento económico del país a través de cuatro líneas: incrementar el ratio consumo/PIB, estimular la renta de los hogares, mejorar la red de asistencia social, y asegurar la sostenibilidad del desarrollo económico.

Desde el punto de vista microeconómico, es importante destacar el papel de la empresa privada, sobre todo el de las PYMES, que exportan una parte importante de sus productos. La presión sobre estas empresas es creciente en el largo plazo consecuencia del intento del gobierno de aumentar en un 1% los salarios mínimos, el incremento de las materias primas y la apreciación del Yuan. En el corto plazo, se verían afectados por la debilidad de la demanda de las economías desarrolladas, y las restricciones al crédito, a la que el gobierno chino intenta poner fin con un cambio en su política monetaria. Todos estos factores atacan directamente a su competitividad y a su facturación en el exterior. La solución puede venir de la mano de escalar posiciones en la cadena de valor y diversificar más los destinos de las exportaciones.

Otro indicador relevante, que muestra el grado de desarrollo de un país, es la renta per cápita. Como se puede observar en el gráfico, el incremento en la renta disponible per cápita, supone una capacidad de consumo cada vez mayor, que se podría traducir en un aumento de la demanda interna, generando una disminución de las exportaciones, y un aumento de las importaciones.



Sin embargo, el grado de desarrollo del mundo rural, sigue siendo mucho más lento del esperado en el proceso de traslación del campo a la ciudad.

Realizando un análisis sobre cómo afectarían los datos económicos recientemente publicados sobre China (déficit comercial, rebaja del PMI manufacturero, y la reducción de sus reservas), llegamos a la conclusión que las dos primeras variables podrían tener un efecto negativo sobre el PIB, (via sector exterior), y que por el contrario, la reducción de las reservas, tendría un efecto positivo ya que estimularían el consumo y la inversión.

Las estimaciones para 2016, realizadas por el FMI en septiembre de 2011, sitúan el crecimiento económico para la zona en vías de desarrollo de Asia en los siguientes niveles:



Estas estimaciones del FMI, ya preveían una desaceleración en la economía China, pero dichos resultados, quizás tengan que ser revisados a la baja, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos.

Con respecto a la evolución del saldo comercial chino, el FMI estima que será positivo y creciente, alcanzando un 9.49% en 2016.

La evolución del IPC en el marco global, quedaría del siguiente modo, (según estimaciones del FMI):





Como conclusión, visto el mal dato de déficit comercial, desde Aspain 11 Asesores Financieros EAFI, empezamos con toda la labor de seguimiento, ya que aunque sigan existiendo fundamentales para invertir en los emergentes, debemos estar encima ante la crisis monetaria que se producirá muy probablemente en el futuro.