El ministro de Finanzas de Bélgica, Didier Reynders, no excluyó hoy que sea necesario rescatar otras entidades financieras de Bélgica, después del plan multimillonario articulado para evitar la quiebra del banco francobelga Dexia.

"Todo depende de como resolvamos la crisis", respondió hoy Reynders en una entrevista con la radio pública RTBF al ser preguntado por otras posibles recapitalizaciones.

El ministro urgió a prestar la ayuda necesaria a Grecia para evitar el contagio a otras economías europeas y aliviar la presión sobre países como Italia y España.

Acerca del caso particular del banco KBC, que como Dexia también necesitó apoyo estatal en 2008, Reynders explicó que se trata de una entidad que está respondiendo bien a todas las demandas de la Comisión Europea.

Bélgica, Francia y Luxemburgo han acordado dividir Dexia en tres ramas y crear un banco residual que concentre los activos tóxicos para garantizar la continuidad de la entidad.

La filial belga del grupo, Dexia Banca Bélgica, será adquirida por 4.000 millones de euros por el Estado belga, que también ha ofrecido una garantía de 54.000 millones de euros para la entidad residual que concentrará los activos problemáticos.