El Gobierno belga encauza la nacionalización de Dexia Bank Belgique, la parte belga de la maltrecha entidad financiera.

Dexia está al borde de la quiebra por tener un gran volumen de bonos griegos en su cartera, mientras aumentan las dificultades para acceder a la liquidez, según asegura el diario económico 'L'Echo'.

Esta opción está siendo examinada por un consejo de ministros restringido que se encuentra reunido en Bruselas. Se espera que a lo largo del día Bélgica y Francia finalicen el plan de salvamento de la entidad franco-belga. Una vez que se alcance el pacto, el consejo de administración de Dexia podría pronunciarse en una reunión que se celebraría el sábado en París.

Además, el ministro de Economía luxemburgués, Luc Frieden, ha informado que Dexia está en conversaciones con un grupo de inversores internacionales interesados en adquirir su filial en Luxemburgo. En el proceso, el país podría adquirir una participación en la entidad, según ha comentado Frieden.

Los gobiernos galo y francés estudian también la creación de un banco maloque agruparía los activos problemáticos de la entidad, que se cifran en 113.000 millones.