Ayer ya comentamos en la apertura de Estados Unidos, que todo el mundo iba a mirar dos factores dentro del gigante de la manzana ya estrenada.


El primero de ellos es ver si sigue ese comportamiento de transformación de una empresa tecnológica a una de servicios que vive dentro de la tecnología. El segundo, ver si su buque insignia, el iPhone, consigue mantener ese aroma de punta de lanza del deseo de todo el que quiere tener un teléfono inteligente.

Con respecto al segundo punto, acuérdense de que se ha asumido que estamos en una especie de año de transición, porque después del verano se cumplirá el 10º aniversario del nacimiento del iPhone, así que muchos tienen asumido que veremos algo que será revolucionario. Esto lo que hace es que muchos crean que las ventas del último modelo no serán tanto como se esperan porque muchos estarán precisamente guardando el dinero para comprar ese nuevo modelo conmemorativo, y parece que las cifras están dando la razón a esta hipótesis.

Apple presentó ayer tras el cierre unos beneficios por acción de 2,1 $, ligeramente superior a los 2,01 $ esperados y subiendo desde los 2,02 $ del año pasado.

Las ventas suben desde los 50.500 millones de dólares hasta los 52.900, justo lo esperado.

Con respecto a las ventas de los iPhone, suben a los 50,8 millones, bajando desde los 51 del año pasado y peor de lo esperado que era subir a 52.

En el sector servicios, las ventas suben hasta los 7040 millones de dólares, mejor que los 6000 del año pasado pero por debajo de lo esperado en 20 millones.

Si uno mira fríamente las cifras, casi se lleva uno las manos a la cabeza porque ahora mismo Apple está teniendo pérdidas en el fuera de horas, cuando las cifras nos están mostrando que sigue muy bien, y que se espera demasiado de ella.

Apple se ha convertido la punta de lanza de todas las tecnológicas, tanto en la creación de un sector nuevo que ha creado toda una economía digital, como la que ha abierto la puerta al sector servicios dentro del mundo tecnológico. También es cierto que la venta del resto de productos es insignificante comparado con los ingresos que le supone la venta de un solo artículo, así que es comprensible la paranoia que tiene todo el mercado con ver si son capaces de recuperar el liderazgo en cuanto a innovación o vender lo que se espera de ellos.

Bien es cierto que tiene un valor incontable extraordinario, ya que tiene una parroquia de seguidores muy abundante que comprará prácticamente todo lo que pone encima de la mesa sin pensarlo, sin ver si la competencia le ha superado en algunos aspectos, pero parece que dicha competencia aprende cada vez más rápido e incluso se adelanta a la propia compañía, ya que por ejemplo en China sus ingresos y cuota de mercado empiezan a decrecer. En China, Taiwán y Hong Kong se adquiría el 20% de las ventas, pero es que el año pasado esa cifra era del 25%.

Incluso el presidente de la compañía, Tim Cook, ha reconocido que los cada vez más frecuentes informes y artículos sobre nuevos desarrollos del iPhone, crean un sentimiento de espera en los clientes actuales, lo que hace que los patrones de comportamiento de los compradores estén cambiando. También, las expectativas sobre las nuevas cosas que aparecerán en la nueva versión ponen un listón muy alto, así que si la nueva versión decepciona, muchos nuevos compradores acaban en la competencia.

De las cifras cada vez se desprende que crece el aporte de los servicios a las cifras globales de la compañía, pero comparándola con las ventas de los iPhone, sólo representan casi el 10% de las ventas del iPhone, por lo que tienen un camino extraordinariamente largo para poder compensar los descensos del primero.