Apalancamiento en Futuros sobre acciones
en la categoría de Trading
Una de sus principales ventajas es que no son intensivos en
capital. Permiten el apalancamiento, pues no es necesario
desembolsar la totalidad de la inversión, sino sólo un
porcentaje en concepto de garantía, que será el 15% en
BBVA, BSCH, Endesa y Repsol YPF, y el 20% en Telefónica. Si
uno invierte un millón de pesetas en futuros sobre acciones
de BBVA o BSCH y el precio de los futuros -que se mueve en
paralelo al de las acciones- sube un 15%, habrá duplicado
su dinero. Pero si baja un 15%, habrá perdido ese millón.
Con un millón se asume riesgo por 6,66 millones (cinco millones en el caso de Telefónica) para lo bueno y para lo malo.
Imaginemos un inversor que compra un futuro sobre Telefónica a 20 euros. Los contratos, en el caso de Telefónica, son de 102 acciones, así que el inversor tendrá que aportar una garantía por 408 euros (el 20% de 1.040 euros). Las pérdidas y las ganancias se liquidan diariamente. Si el futuro sobre Telefónica sube a 21 euros, el inversor habrá ganado ese día 100 euros, que se le ingresarán en su cuenta. Si baja, se le restarán. Y así día a día hasta que el inversor cierre su posición, esto es, hasta que venda un futuro si lo había comprado o hasta que
lo compre si había vendido.

Si, en lugar de cerrar su posición, el inversor decide
esperar hasta el vencimiento del contrato, en ese momento
la compraventa no se ejecutará a 20 euros (precio al que
compró el futuro), sino al precio de mercado de ese momento
(precio medio ponderado de la sesión del día de
vencimiento). Los vencimientos son trimestrales: ahora se
abren a cotización los del 16 de marzo, 15 de junio, 21 de
septiembre y 21 de diciembre de 2001. Supongamos que el
futuro vencía en marzo y que el tercer viernes de marzo la
acción cotiza a 25 euros. En ese momento deberá comprar las
acciones a 25 euros: pagar 2.550 euros, pero habrá ganado
en el camino la diferencia, pues habrá recibido en las
liquidaciones diarias un total neto de 510 euros [(25-20)¿
102].
Operar con futuros permite apalancarse, esto es, invertir por una cantidad real muy superior a la que efectivamente se desembolsa. Eso permite que se multipliquen las ganancias en caso de acierto -pero también las pérdidas en caso contrario-. En un mercado eficiente, el precio del futuro evoluciona paralelamente al de la acción, pues si se abriese una brecha demasiado grande entre ambos cabría la posibilidad de arbitraje y el propio arbitraje (comprar acciones y vender futuros, o viceversa) cerraría esa brecha. Asumido eso, la rentabilidad de la operativa con acciones (contado) o con futuros vendrá dada por el desembolso o inversión que se haga inicialmente. Al comprar acciones se desembolsa
toda la inversión. En cambio, al comprar futuros no hay intercambio de dinero entre comprador y vendedor. En su lugar, ambos constituyen ante MEFF unas garantías, que serán del 15% del valor del futuro al cierre de la sesión en los casos de BBVA, BSCH, Endesa y Repsol y del 20% en Telefónica. Así, si uno compra contratos de futuros sobre acciones de Telefónica, está invirtiendo en realidad cinco veces más que lo que desembolsa y 6,66 veces más si se trata de futuros sobre uno de los otros cuatro valores. Las ganancias (o pérdidas) se multiplican.



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