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Las elecciones de mitad de mandato de 2026 en EE. UU. han dado a los demócratas el control de ambas cámaras, la Cámara de Representantes y el Senado. En nuestra opinión, el resultado apunta más a un aumento de las tensiones políticas que a una transformación de las políticas. No obstante, una mayor supervisión del Congreso y más limitaciones para el Gobierno podrían hacer que el contexto político fuera más predecible para los inversores y, al mismo tiempo, modificar el atractivo relativo de sectores, clases de activos y regiones.
¿Qué ha ocurrido?
Las elecciones de mitad de mandato han otorgado a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y del Senado, lo que supone un vuelco respecto a la actual mayoría republicana. Los demócratas han superado las expectativas de la mayoría de los analistas políticos, al ganar escaños en numerosos estados tradicionalmente republicanos en los que el presidente Trump se impuso por amplio margen en 2024. Además, los candidatos demócratas también han ganado elecciones clave a gobernador en Ohio, Texas y Georgia.
El resultado refleja la preocupación de los votantes por el coste de la vida y la economía, la inquietud ante el conflicto con Irán y un descontento más generalizado con el Gobierno. Las elecciones clave en Carolina del Sur y Texas contribuyeron a definir el resultado final. Aunque todavía se están contando algunos votos y un reducido número de resultados sigue demasiado ajustado para poder determinar un ganador, la composición general del Congreso ya está clara.
Reacción inicial de los mercados
La reacción inicial de los mercados fue notable durante las primeras horas de la mañana en Europa: las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense cayeron, el dólar se debilitó y los futuros sobre renta variable retrocedieron, mientras los inversores valoraban las posibles implicaciones para la política fiscal y el crecimiento económico.
Aunque todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones, os inversores parecen centrarse en lo que podría suponer para las políticas una victoria demócrata en ambas cámaras, incluidas unas mayores limitaciones al gasto en defensa y un menor riesgo de negociaciones conflictivas sobre el techo de deuda. Un mayor respaldo a la regulación de la inteligencia artificial (IA) y de los centros de datos también podría tener implicaciones para los mercados.
¿Qué significa para las políticas?
Aunque el resultado cambia la composición del Congreso, no altera de forma fundamental el equilibrio de poder en Washington. Los demócratas han conseguido la mayoría en el Senado, pero siguen muy lejos de las tres quintas partes de los senadores necesarias para superar un bloqueo parlamentario (filibuster) y de las dos terceras partes de ambas cámaras necesarias para anular un veto presidencial. Por tanto, dado que el presidente Trump conserva su poder de veto, será difícil sacar adelante grandes iniciativas legislativas demócratas.
Así pues, es probable que los inversores presten menos atención a la posibilidad de grandes cambios legislativos y más a los ámbitos en los que el nuevo Congreso pueda limitar la actuación del Gobierno mediante la supervisión, los nombramientos, la financiación y la legislación bipartidista. Es probable que esta influencia se note en varios ámbitos. Se espera que los legisladores demócratas se opongan a algunas partes de la agenda del presidente, con distinto grado de éxito. Probablemente intentarán frenar nuevos aumentos del gasto en defensa, al tiempo que recurrirán a las audiencias del Congreso y a los procesos de nombramiento para someter a mayor escrutinio otros aspectos de la agenda del Gobierno. La posibilidad de iniciar un proceso de destitución (impeachment) contra el presidente sigue siendo una incógnita.
Por otra parte, el Congreso tiene poca influencia sobre la política comercial y una capacidad limitada para frenar las medidas de control migratorio. Además, los demócratas tendrán que formar una coalición bipartidista para aprobar una resolución sobre los poderes de guerra que limite el conflicto con Irán.
En nuestra opinión, a pesar del resultado electoral, el contexto macroeconómico podría cambiar menos de lo que sugieren los titulares. Sigue siendo poco probable un endurecimiento fiscal, se espera que los déficits se mantengan elevados y la orientación general de la política económica sigue limitada por la división del poder político. Los mercados de bonos podrían registrar una reacción moderada de aversión al riesgo.

Nuestra visión: implicaciones para los inversores
- Más allá de la reacción inicial, el tamaño de las mayorías demócratas y el equilibrio de fuerzas dentro del propio partido serán los principales factores que condicionen la renta variable y el dólar. Los inversores analizarán con atención la composición del nuevo Congreso en busca de indicios sobre el rumbo de las políticas fiscales, regulatorias, sanitarias y de gasto público.
- Una agenda más moderada, por ejemplo, limitando los recortes en los programas estadounidenses de sanidad y de ayuda alimentaria, podría favorecer a sectores como la sanidad y el consumo básico, aunque aumentaría las presiones sobre el déficit. Los esfuerzos por controlar el poder ejecutivo podrían mejorar la previsibilidad de las políticas, mientras que propuestas más progresistas en materia de regulación y fiscalidad podrían suscitar preocupación en los mercados.
- La inteligencia artificial es uno de los ámbitos en los que el nuevo equilibrio de poder podría tener un impacto significativo. Los demócratas podrían impulsar marcos más claros para el despliegue y la gobernanza de la IA, y una mayor incertidumbre en torno a la regulación, los planes de inversión o la rentabilidad de esas inversiones podría poner a prueba las expectativas del mercado, incluidas las elevadas valoraciones de algunas compañías vinculadas a la IA. Al mismo tiempo, la magnitud de la inversión en inteligencia artificial implica que los patrones políticos tradicionales podrían resultar menos fiables que en ciclos anteriores. Los impactos medioambientales y sociales también tienen cada vez más peso.
- Los sectores de defensa y financiero podrían comportarse peor que el mercado si los demócratas se oponen al conflicto en curso entre EE. UU. e Irán y bloquean una rápida ampliación del presupuesto de defensa, y es probable que la agenda desreguladora del Gobierno sea objeto de cierto escrutinio. Además de un posible tono de aversión al riesgo, los Treasuries cuentan con un entorno más favorable: al estar ambas cámaras bajo el mismo signo político, ha disminuido el riesgo de un debate conflictivo sobre el techo de deuda y se han reducido los riesgos de mayor oferta de deuda derivados de una ampliación del presupuesto de defensa.
- Dicho esto, en nuestra opinión, las implicaciones fiscales a más largo plazo siguen siendo inciertas y el impacto sobre el déficit dependerá de las prioridades que decidan impulsar los demócratas.
- Si los inversores reaccionan buscando una mayor diversificación más allá de la renta variable estadounidense, Europa y algunas regiones de Asia podrían verse beneficiadas, siendo más probable una rotación entre regiones que un cambio en la dirección general de los mercados. Aunque cabría esperar cierta debilidad del dólar a corto plazo, a más largo plazo una mayor supervisión del poder ejecutivo y una mayor credibilidad institucional serían factores de apoyo.
¿Y ahora qué?
Con la fecha límite de financiación del Gobierno, el 11 de diciembre, cada vez más próxima, el riesgo de un cierre del Gobierno federal sigue siendo elevado si no se aprueban pronto los proyectos de ley de gasto. Los líderes republicanos tendrán que aprovechar la derrota electoral para convencer a los sectores más partidarios de la disciplina fiscal de que apoyen un proyecto de ley de reconciliación durante el periodo posterior a las elecciones del Congreso saliente. Es probable que este proyecto eleve el techo de deuda e incremente el gasto en defensa. Los demócratas, entretanto, podrían preferir retrasar las conversaciones presupuestarias hasta el próximo año, cuando tome posesión el nuevo Congreso en el que recuperarán el control. Estas prioridades contrapuestas y el escaso tiempo disponible para negociar aumentan el riesgo de un cierre de la Administración.
Creemos que los demócratas podrían tratar de responder a las preocupaciones sobre el coste de la vida mediante una subida del salario mínimo, investigaciones sobre las prácticas empresariales de fijación de precios y la ampliación de las ayudas a la asistencia sanitaria, aunque probablemente se encontrarían con la oposición de los republicanos.
En nuestra opinión, un control demócrata de ambas cámaras traerá, en última instancia, más tensión política que cambios fundamentales en las políticas. El posicionamiento de cara a las elecciones presidenciales de 2028 será una de las principales prioridades. Aunque el resultado electoral podría aumentar el escrutinio sobre el Gobierno, los inversores podrían concluir que Washington sigue sujeto a importantes limitaciones estructurales, lo que reduce las posibilidades de que se produzcan cambios drásticos en las perspectivas económicas.

